Vida y estilo

Cómo salir del ‘síndrome zombi’ para despertar de la anestesia emocional

Con una sólida comunidad en redes sociales, la psicóloga y divulgadora Virginia Frutos da forma en ‘Psicología zombi’ a una guía para despertar de la anestesia emocional y recuperar el control
La psicóloga y divulgadora Virginia Frutos ha escrito ‘Psicología zombi’ para ayudarnos a recuperar nuestra presencia. / Cedida

Vivimos en un entorno hiperestimulado, dominado por el ritmo vertiginoso de las notificaciones y la exigencia de la productividad constante. Por desgracia, muchos caemos -la mayoría de veces de forma inconsciente- en deslizar el dedo de forma mecánica nada más desbloquear la pantalla del móvil, o contestar con un automático “todo bien” cuando nos cruzamos con alguien por la calle mientras corremos hacia nuestra siguiente responsabilidad.

Por eso, vivir sin estar presentes se ha convertido en la norma en la que funcionamos, sostenemos el día a día y producimos, pero a menudo desde una anestesia silenciosa a la que la psicóloga y divulgadora Virginia Frutos denomina como “síndrome zombi”: “un estado en el que la persona sigue moviéndose, pero ha dejado de estar plenamente presente en lo que vive, en lo que siente y en lo que disfruta. Funciona, pero por dentro ya no está”.

Consciente de cómo las plataformas digitales pueden amplificar esta desconexión, la profesional -que cuenta con casi un millón de seguidores en redes sociales- lanza Psicología zombi, una guía práctica que funciona como una llamada de atención para despertar y recuperar la presencialidad, ya que no se trata de un capricho de desconexión, sino de la única vía para retomar las riendas de nuestra propia vida.

El zombi del siglo XXI

A diferencia del monstruo clásico de las películas de terror, Frutos explora al “zombi del siglo XXI”, uno que “a veces busca devorar personas para rellenar vacíos”: “La gran diferencia entre el zombi del que hablo y el de ficción es que el de ficción no siente, y este sí que siente”.

Lo que ocurre, explica, es que hemos construido “capas” a nuestro alrededor por miedo a mirar lo que hay dentro: “Abrir la cajita de Pandora es arriesgado a veces y no nos damos el permiso de poder mirarnos”. Afirma que este funcionamiento en piloto automático “nos sirve para seguir adelante, para seguir caminando, pero no es real”.

Desde su posición como creadora de contenido en redes, Virginia Frutos no demoniza la tecnología, aunque alerta sobre el uso que le damos para esquivar la realidad: “Hay cosas de las redes que son maravillosas, que te pueden nutrir, pero hay momentos donde tú estás con tu familia, con tus amigos..., ¿qué te impide estar en esa conexión? Cuando las fichas te mueven a ti, tú no mueves las fichas, el control ya no lo estás teniendo tú”.

Virginia Frutos cuenta con casi un millón de seguidores en redes sociales. Cedida

Detectar con curiosidad, y no con juicio

Con la intención de ayudarnos a salir de esta inercia, la autora propone cuatro pasos: detectar el patrón, escucharlo, interrumpir el automatismo y recuperar la presencia. Y es que el punto de partida exige cambiar la mirada sobre nosotros mismos, abandonar la culpa y abrazar la compasión: “Hay que detectar al zombi desde la curiosidad, no desde el juicio. La curiosidad es dúctil, es más juguetona, es más plástica... El juicio es crítico, es rígido”.

Lejos de considerar a ese “síndrome zombi” como un enemigo a erradicar, la psicóloga invita a dialogar con él: “El zombi no viene a hacerte daño, viene a decirte que recuperes tu presencia”. En palabras de la autora, la obra “crea un mapa súper chulo” y “una salida del bucle” para aprender, y recuerda: “Fíjate, esto no lo he dicho en redes y lo tengo que decir porque es importante: que la gente haga la práctica del final, porque ahí es donde se aterriza todo lo que hablo”.

Sobrecarga moderna

Virginia Frutos trata distintos aspectos respecto a la sobrecarga moderna en Psicología zombi para recordarnos que el estrés no siempre se manifiesta a través de las prisas.

Hipoactivación. Muchas personas reaccionan al exceso de presión apagándose, sintiendo somnolencia repentina, bloqueo o parálisis...

Vocabulario emocional. La profesional piensa que “en los coles nos tendrían que dar un poquito de vocabulario emocional”, porque cuando ya reconocemos las emociones, podemos entender, por ejemplo, que “tristeza es igual a duelo”.

Zona verde. Así es como le llama Virginia Frutos a la ventana de tolerancia. Ella propone este proceso de descubrimiento desde un paso anterior a esta, y lo trabaja desde el modelo de Russell (teoría psicológica que organiza las emociones humanas en un espacio circular bidimensional) para dar forma a sus propias zonas de colores y grises. 

Una brújula práctica frente a la incertidumbre

Con una amplia trayectoria previa como psicóloga en servicios sociales y centros de menores, Frutos confirma que un libro divulgativo “no sustituye” la terapia clínica, pero sí puede actuar como el primer interruptor de cambio. No obstante, puntualiza que aunque “ir a terapia da miedo”, es importante porque “de repente, empiezas a ver cómo las piezas empiezan a encajarse y ese miedo se va rebajando porque ya no es nuevo lo que está ocurriendo, y entonces empiezan a aparecer otras emociones”.

La idea general en torno a la que confluye este proyecto se basa en recordar que la presencia se conquista asumiendo que el equilibro perfecto no existe. Y, aunque “el lugar óptimo” para encontrarnos sería “la ventana de tolerancia” (rango de activación del sistema nervioso en el que una persona puede procesar las emociones, el estrés y los estímulos cotidianos con claridad, sin sentirse desbordada ni desconectada), -a la que la divulgadora llama “zona verde”-, hay que entender que “no vamos a estar ahí siempre, y no pasa nada”.

“Solo tenemos que saber, cuando no estamos ahí, cuáles son los recursos que nos regulan a estar en el lugar óptimo. Aunque no vayamos a quedarnos ahí para siempre. “La vida es simplemente cambio, siempre”, concluye.

01/11/2026