Vida y estilo

Cómo descifrar el código de los huevos en el supermercado: las claves para elegir los mejores

Los huevos tienen un código impreso en su cáscara que nos da más información sobre su origen y tipología
Huevos en un supermercado / EP

Frente al lineal del supermercado, la variedad de cajas de huevos puede ser muy grande. Envases con reclamos como "granjas familiares", fotos de paisajes idílicos y promesas de máxima frescura compiten por llamar nuestra atención. Sin embargo, para saber exactamente qué estamos comprando y cómo ha sido la vida del animal que ha puesto ese huevo, no hay que mirar el diseño del cartón, sino el código impreso directamente en la cáscara. Este número funciona como un auténtico semáforo de calidad que nos revela el sistema de cría y, en consecuencia, el valor nutricional de lo que nos vamos a comer.

La escala de bienestar animal comienza en el escalón más bajo con el código 3, que corresponde a las gallinas criadas en jaula. Esta es, sin duda, la peor opción del mercado debido al estrés que sufren las aves, que viven en espacios muy reducidos, combinando una peor alimentación con una nula calidad de vida. Un paso inmediatamente por encima se sitúan los huevos con el código 2, denominados 'de suelo'. En este caso, las gallinas no están en jaulas, pero se mueven en naves cerradas y masificadas, sin ver la luz del sol ni tener acceso al exterior, lo que tampoco resulta una alternativa ideal.

Una docena de huevos camperos cuesta más de 4 euros. E.P.

Los mejores

A medida que avanzamos en la numeración, las condiciones mejoran notablemente. Los huevos con el código 1 pertenecen a las gallinas camperas. Aunque este sistema mejora el bienestar animal al permitir que las aves tengan cierto acceso a corrales al aire libre durante el día, los especialistas advierten de que este número no siempre garantiza la mejor alimentación posible ni unas condiciones idílicas, ya que sus piensos siguen siendo de origen industrial.

La excelencia se encuentra en los huevos con el código 0, que certifica la producción ecológica. Estos huevos provienen de gallinas criadas en total libertad, al aire libre, disfrutando del máximo bienestar animal y de una alimentación mucho más natural, basada en pasto, insectos y piensos certificados libres de transgénicos o de tratamientos químicos.

Impacto directo

Esta diferencia radical en la forma de criar a las aves no es solo una cuestión de ética, sino que tiene un impacto directo en el producto que llega a nuestra nevera. Una gallina sana, que se mueve al sol y se alimenta de forma natural, pone un huevo de calidad superior. Los análisis hechos por diveros estudios demuestran que "los huevos ecológicos poseen una yema con una mayor concentración de ácidos grasos Omega-3, esenciales para cuidar la salud cardiovascular y frenar la inflamación". Además, este tipo de producción "multiplica la presencia de vitaminas liposolubles como la A y la E, que son potentes antioxidantes fundamentales para mantener la salud celular, proteger la vista y cuidar el aspecto de la piel".

19/06/2026