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Brennan hiere el ego de Pogacar

El inglés, un cañonazo, se impone en la exigente llegada de Manosque en la que el líder busca la venganza sobre Van Aert
Brennan festeja la victoria. / La Vuelta

"A donde voy nadie va, nadie ha ido nunca, nadie irá. Voy solo, el país es virgen y se borra tras mis pasos”. Ese es el epitafio sobre la tumba de Jean Giono. El célebre escritor francés, nacido en Manosque, cerró su vida con esa frase para siempre.

Como si Giono trazara el destino, como si sus palabras marcaran el camino, en su pueblo natal llegó a la gloria, que eterniza, Matthew Brennan, disparado por Wout van Aert, la primera baza del Visma, pero no la ganadora.

El belga, que derrotó en los Campos Elíseos a Pogacar en 2025 y que le impidió conquistar la París-Roubaix, activó los bajos instintos del líder, que cuando vio a Van Aert altivo y encrespado, le quiso derrotar. Quería vengarse el esloveno, que siente las derrotas como afrentas personales e íntimas.

Cauterizó el desgarro que provocó el belga, pero ese movimiento, enmarcó después la victoria de Brenann, un cañonazo.

Debutó el triunfo el inglés con un esprint poderoso. Sin sombra. De estreno en la Vuelta. Su estruendo retumbó en el ego del esloveno, líder de la carrera.

Dejó huella el inglés y tras sus pasos, pedaladas profundas, quedaron colgados del aire de la derrota y la expectativa de lo que pudo ser y no fue, Pau Miquel y Pogacar, que en esa refriega de orgullo y pasión mantuvo su estatus, pero sintió una punzada que le laceró.

La revuelta promovida por Van Aert, señuelo, opción y anuncio, provocó el efecto dominó que dejó otro vez sin el maillot rojo a Ethan Hayter, que es un lamento. Tan cerca y tan lejos. El inglés, que se quedó a menos de un segundo del esloveno en la crono, cosechó tiempo a favor a través de las bonificaciones y pudo obtener el liderato de haberse presentado con los mejores.

Sucedió que el desenlace, en ebullición Pogacar cuando brotó con energía Van Aert, dejó fuera de foco a Hayter, gastado en la fuga, un hoja al viento.

El esloveno continúa de rojo. Van Aert y Brennan son ahora los siguientes. Secundarios para la general, actores principales en el final trepidante de Manosque.

Las nueve centésimas de Mónaco que pintaron de rojo a Pogacar fue la mejor campaña de marketing posible para la Vuelta, que pasea la figura del esloveno como la de un santón o una imagen de Semana Santa.

Pogacar, el líder, durante la etapa. La Vuelta / Cxcling

Solo le falta cantarle, entregado al genio con el fervor de los fanáticos. Su halo sostiene el entramado de la carrera que tras el debut en Mónaco entró en territorio francés, en la Provenza.

El esloveno, con el pigmento rojo vistiéndole, se despidió de su residencia monegasca con la idea de alquilar el liderato en el primer capítulo de la ruta. Le pudo el ego.

Para la corona de la Vuelta, que es un trofeo de diseño desgraciado, el esloveno tiene reservado el espacio necesario para mediados de septiembre. Pogacar, despresurizado tras su crono en apnea, decidió dejar hacer en la jornada más larga de la Vuelta, camino de Manosque, un lugar con tradición en la París-Niza.

Fuga consentida

Ethan Hayter, al que un parpadeo dejó sin el liderato, se sumó a la fuga promovida por Diego Uriarte y Bouwman. Más tarde se sumó Sinuhé Fernández. El cuarteto evidenció un nítido entendimiento por carreteras secundarias, inclemente el sol, que chasqueaba cruel su látigo en una travesía en la que penó Uijtdebroeks.

El belga se fue al suelo y el desconsuelo se pegó a su pie, lijada por el asfalto. Hayter arengaba la marcha porque quería el liderato que Pogacar le arrancó de las manos en Mónaco. La idea del inglés la compartían Mads Pedersen y Van Aert, que también pretendían la misma prenda.

La subasta estaba abierta, dispuesta al contentar al mejor postor, toda vez que al esloveno quería desprenderse del liderato por el tajo que supone para el equipo.

Vuelta 2026

Segunda etapa 

1. Matthew Brennan (Visma) 4h47:47

2. Pau Miquel (Bahrain) m.t.

3. Tadej Pogacar (UAE) m.t.

4. Mads Pedersen (Lidl) m.t.

5. Hugo Hofstetter (NSN) m.t.

65. Urko Berrade (Kern Pharma) a 18’’

88. Ibon Ruiz (Kern Pharma) a 31'’

110. Pello Bilbao (Bahrain) a 1:41

131. Markel Beloki (Eucation First) m.t.

133. Mikel Landa (Soudal) m.t.

148. Xabier Mikel Azparren (Q 36.5) a 2:30

151. Iñigo Elosegui (Kern Pharma) m.t.

172. Diego Uriarte (Kern Pharma) a 5:00

General

1. Tadej Pogacar (UAE) 4h58:40

2. Wout van Aert (Visma) a 9’’

3. Matthew Brennan (Visma) a 10’’

4. Leó Bisiaux (Decathlon) a 12’’

5. Finn Fisher-Black (Red Bull) a 14’’

65. Urko Berrade (Kern Pharma) a 1:09

79. Ibon Ruiz (Kern Pharma) a 1:22

118. Markel Beloki (Eucation First) a 2:35

135. Pello Bilbao (Bahrain) a 2:58

136. Mikel Landa (Soudal) a 2:59

137. Xabier Mikel Azparren (Q 36.5) a 3:03

147. Iñigo Elosegui (Kern Pharma) a 3:19

172. Diego Uriarte (Kern Pharma) a 5:58

Sin el influjo de Pogacar, los arrieros del danés y el belga determinaron la esperanza de la fuga en alrededor del minuto. A la distancia justa de un par de acelerones.

Kruijswijk, que disputa su última Vuelta, fue la percha en la que se sostenía el pelotón que enfocaba al cuarteto, que rodaba por inercia a pesar de que la sentencia a su aventura era una certeza.

La pelea de Hayter

Pero como escribió Giono “hemos olvidado que nuestra única meta es vivir y que vivir lo hacemos cada día y que en todas las horas de la jornada alcanzamos nuestras verdadera meta si vivimos. Los días son frutos y nuestro papel es comerlos”.

No era un día para versos sueltos ni para poetas melancólicos que declaman la nostalgia de otros tiempos mejores. El recorrido, exigente, ondulante, podría ser una cartografía ideal para una fuga más numerosa, pero siendo tan escueta, el terreno, más que un aliado, era fricción y desencuentro.

Diego Uriarte encabeza la fuga. Efe

Hayter, con el pálpito de la frustración hirviéndole, se quedó a solas en cabeza. Solo contra el mundo. Corría con enojo y descaro. Rebelde con causa.

En el tiempo que estuvo acompañado, reservó la energía para después desatar su furia en un ejerció de desobediencia. Insumiso.

Van Aert espabiló en un esprint bonificado para acercarse más al liderato, que ondeó Pogacar con algunas pedaladas rápidas que aligeraron al resto. A Hayter se le acabó el carrete después de obtener los segundos necesarios para convertirse en líder virtual.

Entró en la carrera en un duermevela, dando cabezadas el pelotón, aturdido en el letargo. En las proximidades del pueblo, sonó el despertador.

Todo era urgente, importante y frenético para los equipos que querían lanzar los dados sobre un tablero exigente, con un final picudo, ideal para llegadores fuertes y con reprís.

Pogacar, siempre atento, siguió la acción de cerca, blindado por su guardia pretoriana en un laberíntico desenlace, entre rotondas, giros y, estrecheces. Mandaba la adrenalina.

Van Aert asomó con fiereza en un repecho. El esloveno le esposó con saña. No le dejaría ganar, pero ese esfuerzo lo pagó después. Convocados al esprint, Brennan hiere el ego de Pogacar.

23/08/2026