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Brasil retrasa el cierre de las urnas entre denuncias de boicot

La segunda vuelta enfrenta a Flávio Bolsonaro y Lula da Silva en una jornada de máxima tensión, con denuncias sobre el transporte público, dificultades de movilidad y detenciones por delitos electorales
Ciudadanos brasileños esperan en una parada de autobús abarrotada este domingo, debido a la demora de los vehículos durante la segunda vuelta de las elecciones en Brasil.
Ciudadanos brasileños esperan en una parada de autobús abarrotada este domingo, debido a la demora de los vehículos durante la segunda vuelta de las elecciones en Brasil. / Efe

En una jornada electoral de máxima tensión, un juez de la Corte Suprema de Brasil ha ordenado ampliar el horario de votación en la segunda vuelta de las presidenciales, en una decisión adoptada de manera simultánea al inicio del recuento en los sistemas oficiales de las autoridades electorales.

La prórroga ha respondido a las solicitudes de urgencia presentadas por ambas candidaturas debido a graves incidencias: el Partido de los Trabajadores (PT) ha denunciado irregularidades en el transporte público en varias ciudades para perjudicar a los votantes del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, mientras que el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro alegaba las severas dificultades de movilidad causadas por intensos temporales.

Empate técnico en los sondeos

Entre tanto, unos 158,7 millones de ciudadanos decidían en las urnas la Jefatura del Estado entre ambos aspirantes en un escenario de empate técnico.

Las elecciones transcurrían con un margen extremadamente ajustado en los sondeos. Las últimas encuestas de las firmas Datafolha y Quaest otorgaban a Flávio Bolsonaro un 51% de los votos válidos frente al 49% de Lula, situándose en empate técnico por el margen de error de dos puntos porcentuales. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro partía con ventaja tras vencer en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% de los sufragios, frente al 45,16% obtenido por el actual gobernante. En el exterior se inscribieron unas 919.000 personas, mientras que de forma paralela se eligen seis gobernadores regionales.

A lo largo del día, la inestabilidad meteorológica complicaba el desarrollo de los comicios en cuatro de los principales colegios electorales del país: São Paulo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Paraná. En el Estado de Paraná, las precipitaciones provocaron el bloqueo de tres carreteras, lo que ha obligado a buscar rutas alternativas para los votantes, mientras que en São Paulo varios municipios han tenido que reubicar puestos de votación por los estragos de los aguaceros.

Prórroga del cierre de urnas

Estas complicaciones climáticas se sumaban a las disputas por el transporte. La campaña de Lula ha denunciado que alcaldes opositores han incumplido la orden judicial de mantener la gratuidad y plena operatividad de las flotas de autobuses en São Paulo y Salvador, por lo que solicitaba en un recurso "urgentísimo" una prórroga del cierre de las urnas. En la capital de Bahía, la Justicia Electoral ordenaba la captura del secretario municipal de Movilidad, Pablo Souza, bajo la sospecha de haber retirado vehículos para perjudicar al electorado del líder progresista.

Por su parte, la candidatura de Bolsonaro ha solicitado también la extensión del horario en municipios de São Paulo, Paraná y Santa Catarina por el impacto del mal tiempo.

Pese a los incidentes, el presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, había afirmado que el proceso avanzaba “dentro de lo esperado”. No obstante, la Policía Federal confirmó al menos 22 detenciones por delitos electorales y la apertura de una investigación por el ataque a pedradas y botellazos sufrido por el vehículo de una concejala del PT en Montes Claros, Minas Gerais.

Polarización profunda

Los contendientes acudieron temprano a sus mesas. Flávio Bolsonaro votó en Río de Janeiro llamando a las urnas “haga lluvia o haga sol” tras afirmar que “Brasil va a cambiar” y que “la esperanza se ha convertido en miedo”. Por su parte, Lula votó en São Bernardo do Campo asegurando que “el pueblo fue a la calle a defender sus conquistas” y tildando a su oponente de “miliciano” y “persona descalificada moral y éticamente”.

El clima en las calles reflejaba una profunda polarización. Mientras simpatizantes del candidato progresista expresan su temor por un eventual retroceso en las libertades y derechos sociales si la ultraderecha regresa al poder, los más afines a Bolsonaro demandaban un cambio motivadas por la inseguridad y el encarecimiento del coste de la vida.

2026-10-25T21:12:15+01:00
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