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Cuando PNV y PSE registraron el pleno monográfico de seguridad que ha acogido este miércoles el Parlamento Vasco, apostaron por abordar la seguridad "sin alarmismos" ni exageraciones (en una referencia velada al PP y Vox), pero también sin ocultar los problemas (con la intención de retratar a EH Bildu y que se viera en el brete de concretar su modelo de seguridad tras criticar la proporcionalidad de las actuaciones de la Ertzaintza). En ese sentido, el debate transcurrió según lo previsto. El presidente del PP de la CAV, Javier de Andrés, vinculó el problema de las armas blancas con las personas extranjeras, reprochó al Gobierno que la Ertzaintza "se ausentara" de Bilbao tras cancelarse la visita de Vito Quiles, exigió la "dimisión" del consejero Bingen Zupiria, e incluso señaló a las juventudes socialistas y del PNV porque tampoco querían la visita del agitador ultra. Al PP se le aceptaron cuatro propuestas de resolución al final del debate, pero tenían que ver con acuerdos previos alcanzados en el Parlamento entre las tres fuerzas sobre el Plan de Empleo para alcanzar los 8.000 ertzainas en 2030, los medios materiales y su presencia en las calles en zonas de ocio, además de un llamamiento a la coordinación entre jueces y Fiscalía para atajar los quebrantamientos de condena por violencia machista.
EH Bildu pasó de puntillas por los asuntos relativos al orden público y se centró más en la seguridad vital y el acceso a la vivienda. El PNV se tomó como algo sintomático que su portavoz, Pello Otxandiano, que rara vez desaprovecha la oportunidad de confrontar cara a cara con el lehendakari, esta vez no tomara la palabra. Lo hizo Eraitz Saez de Egilaz, y en el turno de la tarde, Gorka Ortiz de Guinea. Las propuestas de resolución de EH Bildu incluían asuntos como oponerse al gasto militar que exige la OTAN. Sí insistió en sus críticas hacia determinadas actuaciones policiales ("la misma Policía se está convirtiendo en un factor de inseguridad", llegó a decir Saez de Egilaz), y sus propuestas de resolución incluían una reforma de la Comisión de Control y un estudio independiente sobre armas no letales como los proyectiles de foam o las pistolas táser. Hubo una sola enmienda transaccional, entre PNV, PSE y EH Bildu, pero se refería a los medios para afrontar la violencia machista, reforzar la coordinación entre la Ertzaintza y policías municipales, e impulsar una formación específica en Arkaute. No hubo acuerdo en el resto, tampoco en la condena de los altercados, aunque sí los criticó. El parlamentario de Sumar, Jon Hernández, por su parte, centró su discurso en los accidentes laborales como factor de inseguridad, con el argumento de que los homicidios fueron 14 en 2025 y las muertes por el trabajo ascendieron a 29, aunque en su caso se cuidó de matizar que le importan "todas" las variables del debate de la seguridad y no pretendía contraponerlas. El jeltzale Joseba Díez Antxustegi le agradeció que "enriqueciera" el debate, aunque a la hora de la votación solo se sustanció una coincidencia con Sumar al margen de la condena de los altercados: PNV y PSE apoyaron su propuesta 17 sobre la atención a víctimas de ciberdelincuencia.
El PSE marca perfil y saca adelante su desmarque del origen de los detenidos
El PSE, que en términos generales fue de la mano de sus socios del PNV, no renunció a marcar perfil en algunas cuestiones, como ocurrió cuando volvió a rechazar la decisión de los jeltzales de dar a conocer el origen de las personas detenidas, hasta el punto de que registró una propuesta de resolución en solitario en tal sentido. El PNV conocía esta propuesta con antelación y se abstuvo. Los socialistas pedían al Gobierno que ofrezca una información integral y contextualizada si se ve obligado a revelar el origen de los delincuentes, y rechazaban la difusión de cualquier dato que contribuya a crear "un vínculo falso entre emigración y delincuencia". Salió adelante con el respaldo de EH Bildu y Sumar.
Además, Ekain Rico se desmarcó del dispositivo de la Ertzaintza del pasado lunes en Bilbao, y recalcó que el propio Zupiria admitió, según dijo, que "no fue suficiente" a la vista del resultado. Pero, en un dardo velado, añadió que respaldar a la Ertzaintza no es solo verbalizar ese apoyo, sino también dotarla de una "plantilla suficiente", con medios renovados "antes de que fallen", y sentarse con los sindicatos aunque digan cosas incómodas. Por otro lado, se distanció del PNV al insistir en la "coordinación" con la Guardia Civil y la Policía española, "porque al caco le dan igual las competencias". El PSE, con Marisol Garmendia, coordina las fuerzas de seguridad españolas como delegada del Gobierno de Sánchez en suelo vasco.