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Si el lehendakari Pradales puso en agenda hace un año las preocupaciones relacionadas con la inseguridad ciudadana con la intención de atender una inquietud que iba al alza en las encuestas, el pleno monográfico que habían solicitado PNV y PSE se ha celebrado finalmente este miércoles en el Parlamento en un contexto marcado, de hecho, por los graves altercados del lunes en Bilbao con motivo de la visita del ultraderechista Vito Quiles, que ni siquiera llegó a producirse. Esa noche de incendios y quema indiscriminada de vehículos estuvo muy presente en las intervenciones de los grupos, y en cierto modo reforzó al lehendakari a la hora de plantear un pacto por los valores ante la crisis de autoridad, un acuerdo que ya propusieron los participantes del Basque Segurtasun Foroa que ha reunido a policías, servicios de emergencias y otros agentes sociales en el último año. Pradales ha recogido el guante y ha abierto el foco, porque apela al conjunto de la sociedad, y no solo a los propios partidos. Pradales cree que es "necesario aceptar un mínimo suelo común en Euskadi por parte de todas y todos sin excepción, deslegitimar y condenar el terrorismo y todo tipo de violencia", como hizo él mismo durante su intervención con una condena de ETA y de la tortura. Y ese "todas y todos" incluye a las familias y las aulas educativas, porque el lehendakari se preguntó "qué valores" han transmitido "algunas" de ellas para que personas tan jóvenes acaben abrazando la violencia. Hizo un llamamiento a todos los agentes con capacidad de influir en la sociedad, incluidos el fútbol y los creadores de contenido. Hubo algunas referencias, también por parte de PNV y PSE, a la crisis de autoridad contra los trabajadores del sector público en general, también sanitarios o profesorado.
Pero, al margen de este llamamiento político que iba de suyo y que el Gobierno venía insinuando desde antes del verano, Pradales realizó un anuncio concreto para mejorar la respuesta ante las emergencias y las catástrofes: un sistema agrupará a todos los servicios implicados bajo un mando único, se llamará Babes, y buscará la implicación de la empresa privada para garantizar suministros básicos como el agua o la energía. Parte de la premisa de que las primeras horas son cruciales, y la idea es recuperar la normalidad lo antes posible cuando estalle una crisis. Las inversiones extraordinarias se están preparando ya con la intención de afrontar la fase final de Babes en otoño del año que viene. Esta idea ha rondado la cabeza de Pradales desde el estallido de la guerra en Ucrania, la crisis energética o incluso el apagón de abril de 2025. El coronavirus no le tocó a él, sino al lehendakari Urkullu, pero también puso en evidencia los problemas de suministros de equipamiento sanitario, como las mascarillas. Las siglas de Babes significan Berehalako Arreta Bermatzeko Euskal Sistema, un sistema para garantizar la atención en emergencias, pero también permite jugar con la acepción de esta palabra en euskera, "protección". Este sistema vendrá acompañado por un esfuerzo en materia tecnológica para disponer de los medios más actualizados, como mapas dinámicos de riesgo.
"Cultura contra la autoridad que se ha abonado durante décadas"
Pradales comenzó su discurso con un repaso histórico en materia de seguridad, desde los jauntxos hasta la creación de la Ertzaintza y la irrupción de ETA, con "una cultura de la violencia que fue forjando a su alrededor, que legitimó la violencia para lograr fines políticos". "Y aún quedan rescoldos que podrían volver a prender. El compromiso con la convivencia nunca puede ser táctico, sino un principio ético irrenunciable. Por eso es necesario aceptar un mínimo suelo común en Euskadi por parte de todas y todos sin excepción, deslegitimar y condenar el terrorismo y todo tipo de violencia. Acontecimientos como los de Eskoriatza y Bilbao deben servir para que todas y todos los demócratas demos un paso al frente y lo hagamos de manera inmediata y simultánea, rechacemos sin condiciones y sin excusas lo ocurrido. ¿Cómo podemos explicar que haya personas tan jóvenes con comportamientos tan violentos entre nosotros? ¿Qué valores están transmitiendo en algunas familias en Euskadi? ¿Qué educación está trasladándose en algunas aulas o entornos para que abracen la cultura de la violencia? ¿Qué responsabilidad tienen determinados medios de comunicación o creadores de contenidos cuando justifican y ensalzan actos vandálicos por un objetivo político? La violencia marca una línea roja que jamás debemos cruzar", proclamó.
Fue entonces cuando Pradales introdujo una condena de la tortura y el "terrorismo de Estado", personas "asesinadas a sangre fría por un Estado que debía protegerlas". "El Estado todavía no ha reconocido como debe su responsabilidad ante hechos ilegales y contrarios a los derechos humanos. Los abusos policiales, la tortura, merecen también la más absoluta condena y rechazo moral", denunció, para volver después a los episodios más recientes en Bilbao. "En Euskadi tenemos una historia negra de violencia y terrorismo que en ningún caso podemos permitir que se repita. Y esto nos interpela a todas y a todos, al conjunto de la sociedad. Por eso hoy hago un llamamiento a las familias, profesores, educadores, actores políticos y sociales, al mundo del ocio, del fútbol o de los medios de comunicación de Euskadi, para que nos miremos todas y todos en el espejo y nos preguntemos si estamos haciendo todo lo que debemos. Animo a todas y a todos a asumir nuestra parte de responsabilidad, a hablar y educar, poner límites", pidió. Añadió el "respeto a la autoridad", que supone admitir "que la autoridad democrática no nace de la imposición ni del miedo: nace de la legitimidad", y asumir "que esa autoridad debe ejercerse con proporcionalidad, garantías y respeto a los derechos de todas las personas". "Es evidente que las mujeres y hombres de la Ertzaintza y los policías locales deben intervenir en momentos complicados, deben hacerlo con profesionalidad, proporcionalidad y respeto. Ahora bien, esta misma exigencia debe ser recíproca. Es hora de reconocer la labor de las y los profesionales de la Ertzaintza y de las policías locales. Debemos combatir una cultura contraria a su autoridad que se ha abonado durante décadas y aún pervive en parte de nuestra comunidad", dijo. Pradales cree que es necesario definir un "suelo mínimo común".
Por otro lado, puso en valor los 11.000 agentes que suman en total la Ertzaintza y las Policías locales, y la posibilidad de sacar jugo a su coordinación. Añadió que el Gobierno va a reforzar la "especialización" de los agentes sobre medioambiente o ciberseguridad. Y defendió que la ciudadanía pide una "mayor presencia policial" porque esto no es "una Arcadia feliz". Como tercer pilar, apostó por la prevención. Por un lado, planteó que se incorpore la educación sobre emergencias desde edades tempranas, también con simulacros. Por otro lado, anunció la próxima puesta en marcha de Babes, "el lugar en el que convergerán por primera vez bajo un mismo techo operativo y tecnológico todas las capacidades de seguridad y emergencias de Euskadi; protección civil, salvamento marítimo, bomberos, Euskal Polizia, emergencias, servicios sanitarios, ayuntamientos, diputaciones forales, Gobierno Vasco, voluntariado y organizaciones de apoyo". "Supondrá un avance en materia tecnológica sin precedentes. Mapas dinámicos de riesgo, herramientas predictivas, sensorización, nuevos sistemas de comunicación audiovisual y de análisis de datos. Esta nueva concepción de emergencias impulsa la colaboración público privada. Dispondremos de una red de abastecimiento de materiales de primera necesidad. Haremos partícipes a las empresas para que en situaciones extremas podamos garantizar el abastecimiento de energía, agua, telecomunicaciones, transporte, sistema sanitario, infraestructuras digitales, y todos los servicios esenciales", explicó. El jeltzale Joseba Díez Antxustegi incidió también en las "reglas compartidas" para todos "sin excepciones", pero también la mejora de las condiciones de los agentes policiales.