"Un play-off a tres partidos lo carga el diablo". Es la perla que dejó Jaume Ponsarnau antes de emprender rumbo hacia la que fue su casa antes de triunfar en Bilbao Basket. Consciente de que para su grupo humano no existen imposibles, la autosugestión se hace imprescindible para afrontar, con ambición e ilusión, ilimitadas y a partes iguales, el desafío de intentar tumbar y apear al Valencia de Pedro Martínez de la enconada lucha por el título liguero en la ACB.
El Roig Arena asiste, a partir de las siete de la tarde de este miércoles, al primer asalto de esta eliminatoria de cuartos. Segundo contra séptimo. Un duelo desigual si nos atenemos tanto a la trayectoria como al potencias de ambas plantillas. Pero hay que jugar, y la escuadra bilbaína no da nada por perdido antes de salir del vestuario. El desafío es mayúsculo pero sobre el parqué del majestuoso multiusos nada hay dicho de antemano ni el oponente, contando con el factor cancha, va a contar con un efectivo más para arrimar el ascua a su sardina. Nada es imposible.
La escuadra taronja no quiere menos que emular lo conseguido por el conjunto femenino, capaz de un grandioso doblete sustentado por un plantel configurado por elegidas a las que se ha sabido sacar el máximo partido. En ellos existe esa misma intención, una vez superada la resaca emocional de no poder con el Real Madrid en su camino hacia la final de la Euroliga en el OAKA ateniense. Pero el cansancio físico acumulado puede provocar un resquicio por el que colarse las intenciones bilbaínas, ya saciadas de éxito por lo bien que le ha ido el curso. Pero este Bilbao Basket quiere aún más. Al menos, que por probarlo no quede.
"El equipo que mejor ha jugado y más en forma, con una propuesta supercompetitiva"
Las tres últimas victorias ligueras ponen de manifiesto su fortaleza, aunque para este primer envite registran las bajas del getxotarra Xabi López Aróstegui, aquejado de problemas musculares, y Josep Puerto, por enfermedad. Además, Jean Montero, Isaac Nogués y Nate Reuvers vienen atravesando otros contratiempos que no les hacen llegar en plenitud de facultades. En el otro bando, el triunfo logrado ante Txus Vidorreta y sus pupilos han revitalizado las ilusiones de una expedición que no se limita a ser un convidado de piedra y quiere explotar aquella posibilidad que exista para que Miribilla viva el viernes el segundo choque con ventaja en el marcador. Algo que en Liga, el 2 de enero pasado, solo fue un sueño, con el aplastante 72-116 en favor del ciclón valenciano. Pero los Hilliard, Jaworski, Pantzar y compañía no renuncian a dar otra inmensa alegría a su agradecida hinchada. De hecho, hace un par de semanas, bien es verdad que entendiendo el contexto en el que se jugaba, todo quedó en 88-83 en la ciudad del Turia.
Más allá de ser un serio outsider al título, Valencia Basket despunta por su descomunal nivel de juego, nada parecido al resto a juicio de Ponsarnau: "Habría sido injusto que, con la liga regular que han hecho, no hubiesen quedado mínimo segundos. Han hecho una gran competición y, a raíz de compaginar con la Final Four, con un reto trascendental e ilusionante, bajaron un poco el pistón. Es el equipo que mejor ha jugado y con una propuesta supercompetitiva. Una competitividad que les lleva a ser el equipo más en forma. En el Palau demostraron que están muy bien", significa el coach de Tárrega.