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Bermeo ha decidido tomar la iniciativa para frenar el impacto del incivismo en sus calles y reconducir unos datos de reciclaje que se sitúan lejos de las exigencias medioambientales. Con una tasa de recogida selectiva que en 2024 apenas alcanzó el 27%, el Ayuntamiento bermeotarra ha puesto en marcha una ambiciosa campaña de sensibilización ciudadana para transformar la gestión de los residuos en el municipio, poniendo especial foco en la correcta separación de la materia orgánica.
La problemática no es baladí. El Consistorio ha constatado que una parte sustancial de los desechos generados en la localidad acaba mezclándose en el contenedor de fracción resto sin haber pasado por un cribado previo. A esta falta de hábito se suman conductas incívicas como el abandono de enseres o bolsas fuera de lugar, prácticas que salpican la imagen y la limpieza del municipio, al tiempo que encarecen la factura global del servicio de recogida.
En este contexto, las instituciones recuerdan la exigencia de la Ley estatal de residuos para cubrir el coste íntegro del servicio a través de las tasas municipales. Una obligación que repercute directamente en el bolsillo vecinal. Desde el Consistorio insisten en que cuidar el entorno es una responsabilidad compartida. Separar adecuadamente los residuos en el hogar y respetar el espacio público resulta crucial para rebajar los costes operativos y, en consecuencia, contener el importe de las ordenanzas fiscales. A medio plazo, además, el contenedor de resto quedará condicionado al uso de tarjeta magnética para su apertura.
Información en el buzón y cercanía en los hogares
Para llegar a cada rincón del municipio, la campaña combina la divulgación masiva con el contacto directo. Durante esta semana se repartirán 8.000 folletos en los buzones bermeotarras. La guía detalla el motivo de las nuevas tarifas, aclara qué debe depositarse en el contenedor marrón —así como el trámite para inscribirse y retirar el kit de reciclaje con cubo y bolsas compostables— y repasa el uso del resto de líneas (marrón, verde, amarillo y azul).
De forma paralela, dos educadores ambientales debidamente acreditados realizan visitas puerta a puerta. Su labor sobre el terreno busca resolver dudas cotidianas, explicar de manera transparente la estructura de las tasas y animar a las familias rezagadas a incorporarse a la recogida selectiva. Un gesto diario que, tal como recuerdan desde el Ayuntamiento, marca la diferencia para lograr un Bermeo más sostenible, limpio y eficiente.