Actualidad

Beber menos para no ir al baño: el error de viaje que perjudica el suelo pélvico

La falta de hidratación irrita la vejiga, favorece el estreñimiento y puede agravar la incontinencia o los prolapsos.
Beber menos agua para evitar ir al baño durante un viaje puede irritar la vejiga y favorecer el estreñimiento.
Beber menos agua para evitar ir al baño durante un viaje puede irritar la vejiga y favorecer el estreñimiento. / EP

Actualizado hace 4 minutos

Reducir el consumo de agua para evitar ir al baño durante un viaje puede terminar provocando justo los problemas que se pretendían esquivar. La especialista en rehabilitación del suelo pélvico Soraya Hijazi Vega advierte de que una hidratación insuficiente aumenta la irritación de la vejiga y favorece el estreñimiento, dos factores que pueden perjudicar esta musculatura.

La facultativa, miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), explica que los cambios de horarios, las comidas fuera de casa, los desplazamientos y el aumento de los planes de ocio durante las vacaciones pueden alterar la salud del suelo pélvico. El riesgo es mayor entre quienes padecen vejiga hiperactiva, incontinencia urinaria, prolapsos o trastornos de la defecación.

Mantener una hidratación adecuada es, por tanto, la primera recomendación. La experta aconseja limitar únicamente el exceso de líquidos antes de dormir cuando existan nicturia —la necesidad de levantarse por la noche para orinar— o despertares frecuentes.

Planificar el viaje y no aguantar

Salir de viaje sin prever cómo controlar los síntomas urinarios constituye otro error habitual, especialmente para las personas con vejiga hiperactiva. Si las molestias no están bien controladas, Hijazi recomienda consultar al médico y revisar el tratamiento cuando sea necesario.

Existen terapias que permiten reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida. En los desplazamientos en autobús conviene comprobar si el vehículo dispone de aseo o qué paradas realizará. En determinados casos, el tren puede resultar una alternativa más cómoda.

Tampoco es aconsejable retrasar repetidamente la micción. Aguantarse las ganas de orinar y beber poca agua puede favorecer la aparición de infecciones urinarias. Ante síntomas como escozor, aumento de la frecuencia, urgencia para acudir al baño o dolor en la parte baja del abdomen, la especialista aconseja solicitar una valoración médica.

El efecto de permanecer sentado

Los viajes largos en coche, tren o avión implican pasar muchas horas en la misma posición. Este sedentarismo puede ralentizar el tránsito intestinal y agravar los problemas relacionados con el suelo pélvico.

Para evitarlo, la especialista recomienda levantarse con frecuencia, caminar y mantener alguna actividad física. El movimiento ayuda a prevenir el estreñimiento y reduce la presión continuada sobre esta zona.

Las comidas copiosas, los horarios irregulares y un menor consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra también pueden alterar el tránsito intestinal. El estreñimiento incrementa la presión sobre el suelo pélvico y puede empeorar la incontinencia, los prolapsos y los trastornos defecatorios. Beber líquidos, consumir suficiente fibra y evitar periodos prolongados de inactividad ayuda a reducir ese riesgo.

Bañadores mojados, sudor y rozaduras

Permanecer demasiado tiempo con el bañador mojado es otro de los comportamientos que la experta aconseja evitar, ya que la humedad puede favorecer las infecciones urinarias. El calor, el sudor y el roce también elevan el riesgo de irritaciones en la piel perineal, especialmente entre las personas que sufren pérdidas de orina, utilizan absorbentes o presentan alguna disfunción del suelo pélvico.

Mantener una higiene adecuada, utilizar ropa interior transpirable, evitar las prendas demasiado ajustadas y procurar que la piel permanezca seca son algunas de las principales medidas preventivas. En caso de incontinencia, es importante cambiar los absorbentes cuando sea necesario y consultar si aparecen irritación persistente, escozor o lesiones cutáneas.

Las vacaciones tampoco deberían implicar el abandono completo de los ejercicios específicos. Dedicar unos minutos diarios al entrenamiento del suelo pélvico y de la musculatura abdominal profunda puede ayudar a prevenir futuras alteraciones y mejorar los síntomas ya existentes.

«La mejor prevención de muchas disfunciones del suelo pélvico no consiste únicamente en fortalecer la musculatura, sino en mantener hábitos saludables que eviten la sobrecarga continua de esta región: controlar el estreñimiento, mantener un peso adecuado, evitar el sedentarismo, cuidar la piel perineal y preservar la salud urinaria», puntualiza Hijazi.

2026-08-04T15:18:37+02:00
En directo
Onda Vasca En Directo