Hablar de todos los asuntos controvertidos que han rodeado a la figura de Isabel Díaz Ayuso (Madrid, 1978) desde su salto a la arena política requeriría una edición monográfica de este diario, ya sea en versión digital o impresa. La lista es enorme y eso que apenas lleva siete años -se cumplirán el próximo viernes 14 de agosto- como presidenta de la comunidad en la que se ubica la capital del Estado. Nacida y criada en el castizo barrio de Chamberí, siempre ha hecho honor a ese origen mostrándose “más chula que un ocho”, como reza la muy madrileña expresión, a la hora de enfrentarse al rival de turno o a cualquier situación contraria a sus intereses. Eso le ha llevado a convertirse en constante protagonista de trifulcas en todo tipo de cuestiones, sean de su competencia o no. Para la bronca, no conoce el descanso. Allí por donde pisa Ayuso, solo crece la discordia.
Incendios dialécticos
Ni en verano se toma vacaciones la baronesa popular en su faceta de agitadora. Ella, tan dada a provocar incendios dialécticos, se ha visto ahora envuelta de lleno en uno motivado por fuegos que, por desgracia, nada tienen de metafóricos. Las cerca de 27.000 hectáreas de terreno forestal que han quedado calcinadas desde finales de julio solo en la Comunidad de Madrid han servido de excusa para un cruce de duros reproches que poco tienen que ver con la gestión de los siniestros y que han llegado al nada edificante nivel del insulto.
Ayuso nunca rehúye la pelea y eso hizo cuando, el pasado 23 de julio, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, le pidió que “explicara bien” por qué había solicitado la declaración de la situación operativa 3 del Plan Infoma, lo que obligó al Gobierno español a asumir la coordinación y dirección de todos los recursos para luchar contra el incendio que arrasaba la Sierra Oeste de la comunidad. “No hay que quitarse a un lado y decir ahí la llevas”, dijo Martín en una entrevista en la Cadena Ser, afeando a la presidenta que presentara su solicitud “en una carta de tres párrafos”. Al día siguiente, al ser preguntada por estas declaraciones, Ayuso abogó por “centrarse en salvar vidas y dejarse de estupideces” y lanzó su contraataque: “El primer mamarracho que se ponga por medio a calentar el ambiente allá él, su conciencia y su historia”. Y el ministro Óscar Puente, siempre al quite cuando se trata de refriegas en X, le respondía: “De calentar el ambiente sabes mucho. Es de lo que vives”. Y se venía arriba para rematar la faena: “Si hay una mamarracha en España, esa eres tú”.
Imagen exterior del ático de Chamberí que compró Planifica Madrid.
Un ático de ida y vuelta
Precisamente la noble causa de la recuperación de la zona de Sierra Oeste -a la que ha colaborado Leo Messi con una donación de 80.000 euros- fue oportunamente adoptada por Ayuso y su equipo como vía de escape para intentar zafarse del último escándalo que la ha salpicado de lleno, el del ya célebre ático de 485 metros cuadrados en Chamberí, el céntrico barrio que vio crecer a la dirigente popular. Una vez que El País publicara que la Comunidad de Madrid lo había adquirido para que la presidenta lo usara como “oficina temporal durante la rehabilitación de la sede de la Real Casa de Correos” -según la versión institucional-, el gobierno autonómico se apresuró a anunciar su venta, que ha tasado en 6,7 millones de euros. Con el valor del ático -por el que abonaron 6,3 millones-, y el de otros cuatro inmuebles que también ha puesto en venta en Gran Vía, quiere amasar una cantidad que destinará a la reconstrucción de la zona más castigada por el fuego, aunque legalmente ese trasvase de fondos tiene dificultades y en ningún caso podría acometerse antes de 2027.
La oposición no se traga esa explicación y dice que “le han pillado” intentando “ponerse un piso gratis”. Unas sospechas fundamentadas además en el uso exclusivamente residencial del inmueble establecido en el Registro de la Propiedad, lo que impediría su uso como oficina, tal y como recoge también el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid.
A ello se suma la coincidencia temporal de la citada operación de compra con la puesta en venta por parte de Alberto González Amador de un piso y un ático que compartía con quien es su pareja, la presidenta Ayuso. Por los dos inmuebles, ubicados también en el distrito de Chamberí, uno de los más caros de la capital española, pedía 3,3 millones de euros. La mandataria madrileña ve en quienes hilan una conexión entre “dos circunstancias que se han dado a la vez” una intención de “hacer daño” dentro de otra “campaña de desprestigio que promueve el Gobierno y su prensa afín” contra ella. “Sería muy poco inteligente que a estas alturas de mi vida política me buscara una casa”, señalaba, descargando toda la responsabilidad de una operación de la que dice no tener “ni idea” al no ser de su “competencia” sobre la Consejería de Presidencia de la que depende Planifica Madrid, la empresa pública que ejecutó la compra. El asunto va camino de judicializarse después de que el PSOE haya decidido denunciarlo ante la Fiscalía de Delitos Económicos.
La alcaldesa de Alcalá de Henares, al banquillo por intentar "salvar a la jefa"
El nombre de Isabel Díaz Ayuso también ha aparecido esta semana vinculado a la apertura de juicio oral contra la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet. Según la jueza, esta envió al secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, la imagen de un atestado policial que recogía la denuncia por parte de una mujer de una agresión sexual cometida por “un joven de raza negra”. Serrano la publicó en X junto a un texto en defensa de Ayuso, que el día anterior había afirmado la existencia de agresiones sexuales a mujeres por parte de migrantes del Centro de Atención de Alcalá. Según el auto, Piquet justificó la filtración del informe para “salvar a la jefa” ante las críticas por alentar el racismo.
Su novio, a la espera de juicio
Y en relación al novio de Ayuso, lo que sigue sin dilucidarse es su culpabilidad o su inocencia en la causa abierta contra él con una doble vertiente. Por un lado, la acusación de fraude fiscal falsedad documental y, por otro, la de corrupción en los negocios. La presidenta madrileña siempre ha defendido que se trata de un tema estrictamente privado y personal de un ciudadano y que, aunque sea su pareja, no le afecta para nada ni le atribuye ninguna responsabilidad política. Un baremo muy diferente al que utiliza para cargar contra casos como los de esposa o el hermano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Pero tampoco se ha mantenido al margen, al defender su inocencia y al llegar a vincular este caso con una campaña orquestada por parte del Gobierno español para desgastarla.
Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso.
No hay muchas novedades en este sentido. La más destacada es la advertencia realizada a mediados de julio por la letrada de la Administración de Justicia del Juzgado de lo Penal 19 de Madrid de que la “sobrecarga” que sufre la Sala condicionará el señalamiento de la vista para juzgar a González Amador por haber defraudado a Hacienda entre 2020 y 2021 más de 350.000 euros y por la emisión de 15 facturas falsas por unos gastos ficticios de 3,7 millones de euros. Teniendo en cuenta que han pasado casi 11 meses desde que se abriera juicio oral contra él, no es descabellado pensar que este podría celebrarse una vez pasadas las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2027. Una circunstancia que beneficiaría políticamente a Ayuso en su posible intento por revalidar su mandato.
Algo parecido ocurre con la pieza separada contra González Amador, abierta hace un año, por un presunto soborno por valor de medio millón de euros a un directivo del Grupo Quirón, el mayor operador de la sanidad concertada en la Comunidad de Madrid. Este es, sin duda, el sumario que más puede inquietar a Ayuso, ya que la UCO apunta que su novio percibió 4,4 millones de euros de Quirón Prevención por unos supuestos servicios de consultoría canalizados a través de las sociedades mercantiles Maxwell y Masterman. Y precisamente esas cantidades las facturó entre 2021, año de inicio de su relación con la presidenta madrileña, y 2023. Antes de ese período, sus ingresos anuales nunca superaron los 360.000 euros.
El viaje del misterio
En plena efervescencia del caso del ático de Chamberí se ha colado otro asunto que levanta suspicacias. El pasado martes se desveló que el portal de transparencia de la Comunidad de Madrid reflejaba solo 623,8 euros como gastos declarados por el viaje de diez días realizado por Díaz Ayuso a México en mayo del presente año. Esta cantidad corresponde al uso de la sala de autoridades del aeropuerto de Barajas tanto en la ida (220,89 euros) como en la vuelta (402,39€). El miércoles, el PSOE registró una batería de preguntas para esclarecer cuál es el coste total del viaje y cómo se ha costeado, pero ese mismo día la presidenta Ayuso se limitó a declarar: “Todo aquello que no ha sido gasto de la Comunidad de Madrid no se puede publicar porque no es nuestro”. Una afirmación que enlaza con la realizada en mayo por su consejero de Presidencia, Miguel Ángel García, que admitía que parte de los gastos habían sido “abonados por el promotor”. Curiosamente, tres cargos del Ejecutivo madrileño que formaban parte de la delegación han declarado en total 14.800 euros en gastos.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, protagonizó un agrio cruce de reproches con Ayuso cuando esta visitó el país azteca.
El misterio de quién y por qué corrió con los gastos de Ayuso es el remate apropiado a un viaje que nació ya rodeado de la polémica, desde el mismo momento en el que se anunció la participación de la baronesa madrileña -junto a su amigo Nacho Cano- en un acto por la evangelización y el mestizaje en el que se iba a enaltecer la figura de Hernán Cortés, fuente de fuerte rechazo en México por la crueldad que desplegó en su conquista. El evento provocó las protestas de colectivos indígenas y también las críticas de la presidenta del país, Claudia Sheinbaum, quien cuestionaba “la ridiculez de venir aquí” para homenajear a Cortés que suponía la visita de Ayuso, cuando además pocos meses antes esta había calificado a México como “narcoestado de ultraizquierda”.
La tensión llegó a su cénit cuando la mandataria madrileña anunció la cancelación anticipada de su gira por el “clima de boicot” del que hizo responsable a Sheinbaum, denunciando así mismo unas supuestas presiones suyas para que le retiraran la invitación a la gala de los Premios Platino del Cine Iberoamericano. Los organizadores del evento, al igual que el propio Gobierno mexicano, negaron tales maniobras y los primeros asumieron la decisión en base a las “desafortunadas declaraciones” contra el país azteca de la propia Ayuso. Esta, pese a quedarse sin agenda, permaneció el fin de semana posterior a la cancelación del viaje en la turística zona de Riviera Maya, sin dar más explicaciones. A su regreso a Madrid, aseguró que temieron por su integridad ya que el Gobierno español les había “abandonado a nuestra suerte en un país tomado por la violencia” y que por ello “tuvieron que desaparecer”.
Chapoteando en otros charcos
La presidenta madrileña sigue a lo suyo y como no puede evitar lanzarse de cabeza a un charco en cuanto ve uno, también ha chapoteado últimamente en el de la crisis migratoria. Así, el pasado martes, ironizaba en su cuenta de X al decir que veía “raro que la izquierda no pida un pleno extraordinario de la Asamblea de Madrid en agosto para saber cuántos inmigrantes en situación ilegal nos va a mandar Sánchez sin consultarnos”. Unos días antes, fiel a su querencia por apagar los fuegos con gasolina, se había referido a lo sucedido en Ceuta como una “invasión intolerable” y una “prueba de Marruecos para la siguiente” en el marco del “caos continuo” que vive España. Y este sábado terciaba también en el “enfrentamiento con Italia” por los controles de viajeros calificándola, como sorna, como “muy inteligente” y añadiendo: “Dejamos entrar a más 70.000 personas ilegalmente solo por Ceuta y prohibimos la entrada a los italianos, país hermano que invierte y aporta a España. Espectacular esto de dar la espalda a Occidente”.
Así es Isabel Díaz Ayuso, presa de su eterno idilio con la polémica. Pronto sabremos cuál es el próximo estreno estelar de la creadora de éxitos como “Me gusta la fruta”, “Váyanse a otro lado a abortar” o el delirante remake del “Ayuso, entzun, Euskadi euskaldun” rebautizado como “Ayuso, entzun, pim, pam, pum”.