Actualizado hace 39 minutos
La aterosclerosis es responsable de la mayoría de los infartos de miocardio e ictus, y lo que mucha gente no sabe es que puede estar presente desde edades muy tempranas, incluso en personas aparentemente sanas.
La aterosclerosis es un proceso en el que se acumulan colesterol, grasas, células inflamatorias y otros materiales en la pared de las arterias, formando las denominadas placas de ateroma. Estas placas pueden permanecer silenciosas durante años, pero también pueden crecer, estrechar las arterias o romperse y provocar la formación de un coágulo.
Cuando este proceso afecta a las arterias coronarias puede desencadenar un infarto de miocardio. Si compromete las arterias que suministran sangre al cerebro, puede contribuir a provocar un ictus isquémico.
Uno de cada 13 jóvenes
Los resultados del estudio React, liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y el Rigshospitalet de Copenhague, apuntan a que la enfermedad ya está presente en uno de cada 13 jóvenes de entre 18 y 29 años.
Según el estudio, la prevalencia de la aterosclerosis subclínica aumenta con la edad, hasta alcanzar a nueve de cada diez personas entre los 60 y los 70 años.
El director científico del CNIC, Borja Ibáñez, destaca que estos resultados muestran que la enfermedad cardiovascular comienza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.
¿Cómo prevenir la aterosclerosis?
La prevención debe comenzar cuanto antes, aunque no existan síntomas. Adoptar hábitos de vida saludables ayuda a proteger las arterias y a controlar los principales factores de riesgo cardiovascular.
Una alimentación saludable es fundamental. Se recomienda priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado, limitar las grasas saturadas y evitar las grasas trans y el exceso de alimentos ultraprocesados, sal y azúcares.
También es importante realizar actividad física de forma regular, evitar el tabaco y mantener un peso saludable.
Controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa en sangre permite reducir factores que favorecen el daño vascular. Las personas con factores de riesgo deben seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios y realizar los controles correspondientes.
El chequeo cardiovascular detecta aterosclerosis significativa en un 20% de pacientes