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El 8 de septiembre es la fiesta la Natividad de Santa María y por ello, día grande en numerosos municipios alaveses como es el caso de Artziniega, en Aiaraldea. Allí, en lo alto del pueblo, entre verdes campas y altas montañas se levanta un santuario de estilo gótico con elementos renacentistas y donde en su interior se custodia la venerada imagen de la Virgen bajo la advocación de la Encina, patrona de Artziniega y copatrona de Álava junto con San Prudencio y Estíbaliz.
Vecinos de Artziniega ascendiendo al Santuario de La Encina a la misa mayor de cada 8 de septiembre
Cuenta la tradición que junto a una centenaria encina se apareció Santa María y que por ello en este mismo lugar se levantó un templo en su honor. Dentro, una talla románica del siglo XII preside este santuario junto a la gigantesca encina que permanece junto al templo, ambos lugares ligados a esta devoción mariana. El 25 de noviembre de 1812, las Juntas Generales de Álava la nombraron copatrona de Álava en plena Guerra de la Independencia, encomendado a ella la victoria ante el invasor francés.
Ofrenda floral a la virgen de La Encina en el Santuario de Artziniega
Por todo ello, en la actualidad Artziniega dedica sus fiestas patronales a la Virgen de la Encina, con el día 8 como la principal jornada en medio de 10 días de festejos, donde cuadrillas, parroquia, grupos y asociaciones tanto civiles como eclesiales se vuelcan en la organización de actividades.
Así, a las 12.00 horas de hoy martes se celebrará la tradicional Misa Mayor con aurresku y ofrenda floral en su honor, aunque será el sábado 12 cuando tenga lugar en las campas del entorno del Santuario la comida en la que se reúne todo el pueblo, para después descender al pueblo cantando y bailando, al son de una fanfarria.
Cuando se llega a las casas se pide agua al grito de “Ura-Agua” y desde ventanas y balcones llueven cubos y cazuelas de agua durante la kalejira conocida como El Remojón, que finaliza tras dar la vuelta al Casco Histórico.
Una tradición que se remonta a cuando Artziniega, que no contaba aún con el pantano de 1991, en verano solo disponía de agua en momentos puntuales, por lo que se almacenaba agua en cubos y palanganas, para disponer de ella durante todo el día, aunque ese día se lanzara por la ventana.
Homenaje artesano
Con todo, la novedad de hoy martes vendrá al término de la Eucaristía en el Santuario -que estará presidida por el párroco Álvaro Gastón- ya que el famoso artesano de Menagarai en Ayala, Juan Antonio Alaña, será homenajeado de manera especial por su trabajo durante más de cinco décadas, además de por donar al Museo de Arte Sacro -sito en las antiguas caballerizas del Santuario de la Encina- gran parte de su legado, con el objetivo de que sea conocido por las futuras generaciones.
Alaña trabajando en uno de los cuernos de la colección Gure Aita, en el mercado de antaño de Artziniega
Juan Antonio Alaña empezó a trabajar de forma artesana a principios de los años 70 del pasado siglo para dar a conocer un instrumento ligado a la cultura vasca: el cuerno, que aún se usaba a mediados del siglo XX en Ayala como forma de comunicación de las familias de pastores.
Así, tras la misa, Alaña, devoto además de la Virgen de la Encina, oficializará esa donación que consta de 46 cuernos con la oración del Padrenuestro serigrafiado en distintos idiomas, desde el euskera hasta el quechua, y 4 de ellos hechos en cobre. Se trata de una donación de por vida, y no descarta ir cediendo parte de su colección a otros lugares “ya que hay que ser consciente que el ciclo vital se va terminando”, ha explicado.
Cuerno tallado con el gernikako arbola donado por Alaña a la Casa de Juntas de Gernika
De hecho, en muchas casas vascas del Mundo, entre ellas la de Shangai en China o Montevideo en Uruguay, cuentan ya con uno de los cuernos de Alaña, ambos acompañados de la canción “¡Ay, tierra vasca!”, de Pablo Sorozabal. Es además el autor del cuerno ceremonial donado a las Juntas Generales de Bizkaia para ser expuesto en la emblemática Casa de Juntas de Gernika. Su vida y obra ya quedó plasmada en el libro ‘El ayalés polifacético’, escrito por el ya fallecido Alberto Luengas.
Dentro de sus próximos proyectos está el de hacer entrega a Emakunde de una placa de cobre con una poesía en euskera de Zuberoa de Bernard Dechepare, que hace alusión al apoyo a las mujeres. Además, en noviembre, tiene pensado viajar a Argentina donde va a tener como anfitrión a un vecino de Zuaza, Aitor Álava Zurimendi, que emigró a Buenos Aires en 2004, desarrollando una intensa trayectoria como profesor de euskal dantzak, tango y folklore argentino.