El movimiento es uno de los pilares fundamentales para cuidar la salud física, mental y metabólica.
Aunque mantener una alimentación equilibrada es esencial para el bienestar, no basta por sí sola: la actividad física también desempeña un papel importante en el funcionamiento del organismo.
Así lo explica la nutricionista Andrea Urizar, que insiste en la necesidad de abandonar el sedentarismo e incorporar más movimiento a nuestra rutina.
"Si no te mueves, no te vas a ver bien", advierte la especialista. Y matiza que cuidar la alimentación no sustituye los beneficios de mantenerse activo: "Por muy bien que comas, por muy poco que comas (...) No te vas a ver bien".
Cada deporte ofrece unos determinados beneficios al cuerpo
El papel del movimiento en el sistema linfático
Uno de los motivos por los que moverse es importante está relacionado con el sistema linfático, una red de vasos y ganglios que participa en la respuesta inmunitaria y ayuda a mantener el equilibrio de líquidos del organismo.
A diferencia del sistema circulatorio sanguíneo, que cuenta con el corazón como bomba principal, el sistema linfático no dispone de un órgano equivalente que impulse la linfa. Su circulación depende, entre otros mecanismos, de las contracciones musculares, los movimientos del cuerpo y la respiración.
"El sistema linfático no tiene una bomba propia como el corazón para mover la linfa. Esto significa que la linfa depende del movimiento corporal y de otros mecanismos para circular", explica Urizar.
La linfa transporta células inmunitarias y contribuye a recoger el exceso de líquido de los tejidos para devolverlo a la circulación sanguínea. Por eso, mantenerse activo ayuda al funcionamiento normal de este sistema.
Caminar, bailar o subir escaleras también cuenta
Para mejorar la salud, no es imprescindible realizar entrenamientos intensos ni pasar horas en el gimnasio. Incorporar pequeños momentos de actividad física a lo largo del día también puede marcar la diferencia.
"El movimiento es clave para la salud física, mental y metabólica", explica la nutricionista. Entre las opciones para combatir el sedentarismo, destaca actividades cotidianas y accesibles: "Caminar, estirarte, bailar o subir escaleras cuenta".
Además de favorecer la circulación y contribuir al control de la glucosa, la actividad física regular ayuda a mantener la fuerza muscular, cuidar la salud cardiovascular y mejorar el estado de ánimo.
Lo importante es adaptar el movimiento a las capacidades de cada persona y evitar permanecer sentado durante periodos demasiado prolongados.
El mensaje de Andrea Urizar es contundente: "Si tu no te mueves, enfermas. Así de claro". Aunque esta frase subraya la importancia de mantenerse activo, los beneficios dependen de múltiples factores y cada persona tiene unas necesidades diferentes.
En definitiva, moverse más cada día es una forma sencilla de cuidar la salud. Caminar unos minutos, levantarse con frecuencia o elegir las escaleras son pequeños hábitos que pueden ayudar a dejar atrás el sedentarismo.