La compañía de teatro Ameztu representará este martes en el CBA la obra Kay Robot, a partir de las 12:00. En un principio, iba a tener lugar en el parque de la Sargía, pero las altas temperaturas han obligado a cambiar la ubicación.
Esta representación forma parte del programa organizado por Omak, compañía de txotxongilos de Irun que forma parte de la Unión Internacional de la Marioneta en Euskal Herria, y en colaboración con el departamento de Euskera del Consistorio. Durante los próximos días han programado distintas representaciones. Martes y miércoles a las 12.00 horas en el CBA por la ola de calor, y el jueves a la misma hora pero al aire libre. Todas las actuaciones serán en euskera, con el objetivo de fomentar el idioma.
Esta historia cuenta la historia de un niño con miedo al futuro, que tras recibir un robot de juguete, imagina cómo cambiar el mundo mediante las nuevas tecnologías. Cuando cumple ocho años, comienza a construirlos él, pero se acaban rebelando y comienza una revolución robótica que podría acabar con la humanidad. Para saber el desenlace, nada mejor que acudir a disfrutar del teatro.
"Un torbellino de emociones"
David Taboada, el actor de la obra, indica el torbellino de emociones que se genera en la obra: “en momentos va a dar miedo, porque hay unos momentitos que son un poco terroríficos, y en otros la gente se va a reír”. La propuesta plantea una profunda crítica a nuestra dependencia tecnológica. David Taboada confiesa que el tema en su concepción generó dudas: "Nos decían que íbamos a meter robots hasta en el teatro".
Sin embargo, han concebido "un espectáculo sobre las nuevas tecnologías, sobre los robots y sobre el futuro, pero de una forma totalmente artesana y manual". "Los títeres son totalmente artesanos, hechos por artistas plásticos y la escenografía igual", subraya. Indica además que abordar lo futurista de esta manera tiene todo el sentido, porque "el teatro lo ves ahí, en directo, y hecho por una persona”.
Un actor en solitario, pero acompañado
Actuar en solitario "es complicado", admite Taboada. Aunque recalca que no está del todo solo, ya que cuenta con el apoyo del director Emilio de Pinedo, de un técnico y de los propios títeres: "Son personajes también, porque aunque yo los manipule los títeres tienen su forma de ser, sus emociones, su vida y su arco dramático", detalla. Además, la función huye de ser estática, con participación del público en distintos momentos. Durante la representación sacan a espectadores a escena y "en otros momentos incluso bailamos con el público, el protagonista baila una canción", dotando a la obra de dinamismo.
Predilección por actuar al aire libre
Aunque se adaptan a cualquier formato, Taboada reconoce el espíritu callejero de la compañía: "Al final lo más democrático es la calle, porque lo puede ver cualquier persona", defiende, porque al no cobrar entrada, se eliminan por completo las barreras: "La calle es universal, es democrática, y ahí entra todo el mundo, una persona que cobra 500 euros al mes y una persona que cobra 7.000 euros al mes". Este formato les aporta "una frescura que la sala quizá no la da", encajando a la perfección con su espíritu "callejero". Esta vez la ola de calor ha hecho que se tengan que refugiar, aunque eso no resta un ápice de su motivación. Cabe destacar que en esta ocasión, aunque en interior, será gratuito.
Primera vez en Irun
Es la primera vez que Ameztu actuará en Irun, algo que les hace estar “muy contentos, porque no hemos estado nunca y hemos escuchado que las fiestas molan”, expresa el actor. Llegarán con el objetivo de mostrar una obra que genere cierto tipo de reflexión, algo que acostumbran a conseguir: “Nos han comentado en muchas ocasiones que cuando salen del espectáculo algunos niños y niñas preguntan a sus padres por algún detalle que han visto”. Si consiguen eso, añade Taboada, “acabaremos súper contentos”.