Si hay un electrodoméstico que hay en todo hogar y que se usa (casi) a diario, ese es la lavadora. Gracias a sus funciones, podemos lavar prendas de ropa y sacarlas impecables con muy poco esfuerzo, Sin embargo, también es verdad que es un aparato que no se cuida lo suficiente: porque la humedad, los restos de detergente, la grasa, etc., se van acumulando progresivamente. Es por eso que urge limpiarla a conciencia, con remedios efectivos y sin tener que tirar la casa por la ventana.
Dos ingredientes para una limpieza eficaz
En los últimos tiempos, muchos usuarios de redes sociales han compartido sus métodos caseros para hacer frente a la suciedad que tiende a concentrarse la lavadora debido a su uso constante dentro del hogar. Uno de ellos gira en torno a dos sencillos ingredientes.
Hablamos de introducir en el tambor de este electrodoméstico un limón cortado por la mitad, untado con pasta de dientes. Gracias a las propiedades, actúan como un limpiador doméstico, perfecto para desinfectar y abrillantar el tambor de acero inoxidable sin dañarlo.
Una persona introduce ropa en la lavadora
Un truco casero con éxito asegurado
El limón es un ingrediente con un alto contenido de ácido cítrico muy fácil de obtener. Es un desengrasante natural que acaba por completo con la cal del agua y residuos de jabón, además de neutralizar los malos olores, como el de la humedad.
Limón, en una imagen de archivo
Asimismo, la pasta de dientes tiene unos componentes que ayudan a arrastrar la suciedad que se apila en la goma de la lavadora y las paredes. Si a eso le unimos las micropartículas abrasivas suaves, tenemos a un aliado muy valioso.
Chico echa pasta de dientes en el cepillo
Si ambos se utilizan juntos en un ciclo corto, conseguiremos poner fin a las bacterias, refrescar el electrodoméstico y recuperar el brillo original sin tener que invertir grandes sumas de dinero en su limpieza y/o reparación.
Poniendo en práctica la teoría
El procedimiento de este truco casero es sencillo. El primer paso es cortar un limón por la mitad y luego extender una cantidad generosa de dentífrico sobre la pulpa de ambas partes, de modo que ocupe toda la zona.
Más tarde, debemos introducir las dos mitades dentro del tambor vacío. En caso de que haya algo de suciedad en la goma protectora, se puede frotar algo de pasta de dientes para sacarle brillo a los pliegues del aparato.
Acto seguido, hay que cerrar la compuerta y elegir un ciclo de lavado corto a alta temperatura, a ser posible a 60 grados, sin añadir ropa ni detergente adicional en los cajetines de la lavadora.
Una vez terminado el programa, la mezcla del ácido cítrico y las propiedades limpiadoras del dentífrico habrán desinfectado el interior, acabando con el moho y los olores desagradables.
Recomendaciones a tener en cuenta
A pesar de que este truco está muy extendido, existen ciertas recomendaciones que no conviene olvidar. Una de ellas es que el limón no llega a limpiar los conductos internos como sí lo haría un producto específico; en cuanto a la pasta de dientes, puede llegar a acumularse en los filtros de la lavadora.
También se recomienda quitar las pepitas del limón que se hayan quedado sueltas antes de meterlo al tambor, para que no se atasquen en la bomba del desagüe. Y, tras el lavado, pasar un trapo húmedo para eliminar restos pegajosos y dejar la puerta abierta para que el interior se seque.