Vida y estilo

¿Y si no se despierta? Claves sobre la anestesia en gatos y perros

Dejar a nuestro compañero de vida en la clínica para un operación puede generar miedo e incertidumbre, por lo que conocer cómo se prepara la anestesia, quién está pendiente del animal durante la intervención y qué cuidados necesita al despertar puede ayud
Una operación quirúrgica a un gato. / Cedida

Ciertos momentos en la vida de quienes convivimos con perros y gatos nos encogen irremediablemente el corazón. Y es que uno de ellos lega cuando tenemos que dejar a nuestro compañero de vida en una clínica veterinaria para someterlo a una cirugía. Porque, aunque sepamos que es necesario y se encuentra en buenas manos, cuesta muchísimo marcharse y no pensar en el deseado momento en el que volveremos a verle salir por la puerta o en brazos de su veterinario.

La esperanza es lo último que se pierde y es importante no desanimarse y recordar que todo va a salir bien, pero la anestesia suele ser una de las principales fuentes de preocupación en estos momentos, aunque intentemos evitarlo. Siempre pasa por nuestra cabeza la misma insidiosa pregunta: "¿Y si no se despierta?". Es un miedo comprensible, porque para nosotros no es un animal desconocido, sino el compañero que nos espera y saluda al llegar a casa, el que se tumba a nuestro lado cuando estamos cansados o desanimados, el que vive auténticas aventuras con nosotros y el que, por tanto, forma una parte intrínseca de nuestra vida.

Agustín Martínez, veterinario especializado en anestesia y manejo del dolor. Cedida

Por eso mismo, cuando necesita una intervención necesitamos asegurarnos de que estará bien cuidado. “Una de las principales preocupaciones de las familias de los animales a los que anestesiamos es que no despierten. Es un temor comprensible, y está en nuestras manos explicarles qué ocurre mientras su pequeño está bajo los efectos de la anestesia”, explica el veterinario especializado en anestesia y manejo del dolor, Agustín Martínez.

Y es que tal y como él recuerda, “dormir a un animal es muy fácil, anestesiarlo ya no lo es tanto”, ya que una anestesia no consiste únicamente en conseguir que el perro o el gato se duerma para poder realizar la operación, pues también implica valorar sus necesidades, adaptar el procedimiento a sus características y cuidar de él hasta que se recupere.

Cuatro aspectos que conviene conocer

Antes de que nuestro compañero entre al quirófanos, hay ciertas cuestiones que el profesional recomienda conocer a todos los tutores con el objetivo de afrontar dicho momento con la mayor tranquilidad posible:

1. Preguntar cómo se ha valorado la salud de nuestro compañero

Antes de una anestesia, es importante conocer el estado de salud del animal, sus antecedentes y cualquier circunstancia que pueda influir en la intervención. Cada perro y gato cuenta con su propia historia, por lo que la preparación no debería ser idéntica para todos. En función del paciente y del procedimiento, pueden ser necesarias pruebas como una analítica u otras exploraciones que permitan conocer mejor su estado de salud.

Cabe destacar que no todos los animales necesitan las mismas pruebas, recuerda el anestesiólogo: "La valoración depende de cada caso. También es importante que la familia comparta la información que conoce sobre su compañero y plantee sus dudas. Todo ello ayuda al equipo veterinario a valorar la situación y decidir cómo proceder".

Un perro siendo atendido por una veterinaria. Cedida

2. Entender por qué cada anestesia debe adaptarse al animal

No todos los perros y gatos responden igual ni tienen las mismas necesidades, por lo que el protocolo anestésico, los medicamentos y las dosis deben elegirse teniendo en cuenta las características de cada paciente. Agustín Martínez define este enfoque como una "anestesia a la carta": "Así es como tenemos que hacerlo, porque al final tú eliges el protocolo, las dosis, todo en función del paciente que tienes delante. Y la haremos en función del paciente, del procedimiento, de la logística que rodea la anestesia --si hay posibilidad de que se quede hospitalizado, si es una clínica que cierra por la noche y por lo tanto debe marcharse ese mismo día…-- e incluso de la 'delicadeza' del cirujano”.

Esta es una de las diferencias importantes entre limitarse a dormir a un animal para realizar una intervención y plantear una anestesia de forma individualizada. El objetivo no es solo que permanezca dormido durante la cirugía, sino atender sus necesidades y reducir los riesgos asociados al procedimiento. Por eso mismo, las familias pueden preguntar cómo se adaptará la anestesia a su compañero y qué aspectos de su salud se tendrán en cuenta.

Es importante tener en cuenta ciertos aspectos sobre la anestesia veterinaria. Cedida

3. Saber quién estará pendiente de él durante la anestesia

Llega el momento más complicado para las familias, pero también para los veterinarios. Mientras los tutores vuelven a su trabajo o esperan cerca de la clínica o en su domicilio, el animal necesita una vigilancia continua. Durante la anestesia, el equipo debe observar cómo evoluciona, interpretar la información que proporcionan los equipos de monitorización y actuar si detecta algún cambio que lo requiera.

Disponer de aparatos que registran sus constantes es importante, al igual que la presencia de profesionales pendientes de esos datos y capaces de tomar decisiones. "Una de las preguntas que las familias pueden hacer antes de una intervención es quién será el responsable de la anestesia y de supervisar al animal durante la cirugía. No se trata de desconfiar, sino de comprender qué cuidados va a recibir nuestro compañero mientras no podemos estar a su lado", aclara el especialista.

Un gato dormido en el veterinario. Cedida

4. No olvidar que la anestesia continúa después de la operación

Tras horas intentando mantener la calma, por fin llega la llamada que tanto estábamos esperando. Y aunque, evidentemente, nos alegra mucho recibirla, también nos provoca un vuelco en el corazón al ver el número de la clínica o el hospital veterinario en la pantalla del teléfono al entender que la cirugía ha finalizado. Sin embargo, aún queda esperar a que el perro o el gato se recupere de la anestesia, porque el despertar también requiere vigilancia.

El animal debe ir evolucionando adecuadamente y el equipo veterinario debe valorar cómo se encuentra antes de decidir cuándo puede regresar a casa, porque aunque la operación haya terminado, eso no significa que todo el proceso haya concluido. Además, “no todos los animales se recuperan al mismo ritmo. Si el despertar se prolonga o la familia tiene dudas, puede pedir que le expliquen cómo está evolucionando y qué necesita antes de volver a casa”, asegura el veterinario. Por eso mismo, Agustín Martínez incide en que "la recuperación no es un detalle secundario, sino una parte más de la anestesia, y el cuidado debe continuar hasta que el animal se haya recuperado adecuadamente".

La tranquilidad empieza con la información

Ninguna pregunta es capaz de eliminar por completo el miedo que sentimos cuando dejamos a nuestro perro o gato en el veterinario, pero conocer cómo se prepara el procedimiento, quién estará pendiente de nuestro compañero y cómo se supervisará su recuperación nos permite afrontar ese momento con más información y, por lo tanto, con mayor tranquilidad.

“Al fin y al cabo, anestesiar a un animal es mucho más que conseguir que se duerma. Es tomar decisiones pensando en el paciente que tenemos delante y cuidar de él antes, durante y después de la intervención, también durante esas horas en las que su familia espera volver a tenerlo entre sus brazos”, concluye el veterinario. Y es que cuando dejamos a una de las partes más importantes de nuestra vida en una situación de riesgo y no podemos acompañarlo durante el proceso, existe una especie de consuelo en informarnos, preguntar y comprender qué cuidados necesita para darle la mejor vida que todos merecen.

23/10/2026