La actividad sísmica de las últimas semanas ha vuelto a poner el foco en los terremotos, con seísmos de gran magnitud registrados en países como Colombia, México, Japón o Venezuela. Todos ellos se encuentran en el conocido como Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. También Granada está registrando desde el 14 de agosto un enjambre de terremotos, aunque de menor magnitud.
El director del Departamento de Geología de la EHU, Xavier Murelaga, explica que los terremotos están relacionados principalmente con la tensión que se acumula en los límites de las placas tectónicas y que se libera de forma repentina. En el caso de la península, la placa africana empuja contra la ibérica, por lo que el sur de la península y los Pirineos concentran una mayor actividad. Aun así, señala que Euskal Herria es una zona de bajo riesgo sísmico, aunque pueden producirse pequeños temblores, como los registrados recientemente en Navarra o el que se sintió en Vitoria-Gasteiz.
Murelaga destaca que no es posible predecir con precisión cuándo se producirá un terremoto y que la peligrosidad depende también de factores como la profundidad del seísmo y, sobre todo, de la preparación de los edificios. De hecho, un terremoto de gran magnitud puede causar pocos daños si las infraestructuras están preparadas, mientras que uno menor puede resultar devastador en zonas vulnerables. El experto considera que la sucesión de terremotos registrada este verano no supone un fenómeno extraordinario, sino una coincidencia de actividad sísmica en distintas zonas del planeta.