El mosquito tigre se ha convertido en una presencia cada vez más habitual en Euskadi y ya ha sido detectado en 72 municipios vascos. Esta especie invasora se caracteriza por su actividad principalmente diurna, por su especial preferencia por picar a los humanos y por su capacidad para reproducirse en cantidades muy pequeñas de agua: incluso un tapón de botella puede ser suficiente. Según explica Aitor Cevidanes, investigador de NEIKER, entre el 70 y el 80% de los puntos donde cría se encuentran en propiedades privadas, por lo que resulta fundamental revisar terrazas, balcones, jardines y huertos y eliminar cualquier recipiente que pueda acumular agua. Además, aunque puede transmitir virus como el dengue, el Zika o el chikungunya, actualmente el riesgo de transmisión autóctona en Euskadi es bajo.
Desde NEIKER recuerdan que la erradicación completa de esta especie invasora es prácticamente imposible, pero sí se puede mantener bajo control y reducir tanto las molestias como el riesgo epidemiológico. Para ello, Cevidanes recomienda vaciar al menos una vez por semana los platos de las macetas, cubos, regaderas y cualquier otro recipiente donde pueda acumularse agua. También señala que algunos repelentes o plantas como la citronela tienen un efecto limitado cuando hay una elevada presencia de mosquitos y que cada vez puede ser más necesario recurrir a medidas como las mosquiteras. La prevención, por tanto, pasa también por la colaboración ciudadana, ya que estos mosquitos no suelen desplazarse más de 100 o 200 metros desde el lugar en el que han criado.