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Vitoria-Gasteiz ha desvelado finalmente la incógnita que marca el inicio de la cuenta atrás para sus días grandes. Las Fiestas de la Virgen Blanca ya cuentan con una imagen oficial que servirá de carta de presentación para las celebraciones de este año. Bajo el título 'Zuriaren, zure, gure jaiak', la propuesta ganadora se aleja de los moldes rígidos para ofrecer un retrato coral de la ciudad, donde la convivencia y la inclusión se convierten en los ejes vertebradores de la composición.
El anuncio, realizado por la concejala de Cultura y Educación, Sonia Díaz de Corcuera, confirma una tendencia que se consolida en la capital: por tercer año consecutivo, el máximo reconocimiento del Concurso de Carteles ha recaído en una artista vitoriana, reforzando el peso del talento kilómetro cero en la proyección de la identidad gasteiztarra.
Un mosaico de formas de sentir la fiesta
La filosofía que impregna cada trazo de la obra ganadora es clara: las fiestas pertenecen a toda la ciudadanía. El cartel no busca imponer una única visión de lo que significa "ser de Vitoria" en agosto, sino que abraza la idea de que existen tantas formas de disfrutar como personas habitan la ciudad. Esta visión inclusiva se traduce visualmente en una amalgama de escenas que mezclan lo institucional con lo espontáneo, lo tradicional con lo cotidiano.
En el diseño conviven figuras que visten los trajes típicos de neska y blusa con otras personas que prefieren sumergirse en el ambiente festivo sin necesidad de indumentarias específicas, simplemente bailando y compartiendo la alegría de las calles. La obra funciona como un espejo donde cualquier vitoriano puede verse reflejado, independientemente de cómo elija vivir su programa festivo personal.
Iconografía vitoriana y detalles personales
Desde el punto de vista estético, el cartel es un homenaje cromático y arquitectónico a la ciudad. El verde característico de Vitoria-Gasteiz domina la escena, sirviendo de telón de fondo para las siluetas inconfundibles de las cuatro torres que vigilan el Casco Histórico. El diseño integra con fluidez hitos del calendario festivo como la ofrenda floral a la patrona y la solemne procesión de los faroles, sin olvidar la banda sonora que proporcionan el txistu y el tamboril.
Sin embargo, más allá de los símbolos colectivos, la autoría ha dejado una huella profundamente personal en el lienzo. El cartel es, en esencia, un álbum de recuerdos y afectos. Entre los personajes representados se encuentran amigas de la autora, su propia suegra e incluso un autorretrato de la ilustradora vestida de neska. Esta cercanía se extiende también a la infancia, representada a través de niños que corretean entre globos y cabezudos, simbolizando la continuidad de una tradición que se hereda de generación en generación.
El perfil de la firma ganadora
Detrás de este trabajo se encuentra Anne Baskaran Egido, una joven ilustradora de 30 años cuya trayectoria está íntimamente ligada al tejido cultural de Vitoria-Gasteiz. Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Mondragón, Baskaran cuenta ya con hitos profesionales destacados, como la publicación en 2022 de su primer álbum ilustrado, 'Izar saltzailea', y la creación de un mural en el local de INDARRA Euskal Kultur Elkartea, situado en el corazón del Casco Histórico.
Su labor como colaboradora habitual en el periódico Berria, donde aporta su creatividad al suplemento infantil Mantangorri, avala una experiencia que ahora se ve coronada con el encargo más emblemático de su ciudad natal. Pese a haber participado anteriormente en el certamen de Carnaval, esta era su primera incursión en el concurso para La Blanca, logrando el éxito absoluto en una convocatoria que atrajo a 49 artistas.
Las fases de un certamen competitivo
El proceso para llegar a la elección de 'Zuriaren, zure, gure jaiak' no ha sido sencillo. El Departamento de Cultura y Educación diseñó un concurso dividido en dos etapas clave para asegurar la calidad técnica y artística de la propuesta final. En una primera fase, un jurado especializado evaluó los dossieres de todos los participantes para seleccionar a cinco finalistas, quienes recibieron una dotación de 500 euros cada uno para desarrollar sus proyectos definitivos.
Finalmente, la obra de Anne Baskaran se alzó como la ganadora, sumando un premio adicional de 2.000 euros. En total, la artista percibirá 2.500 euros por una creación que, a partir de ahora, será la cara visible de la ilusión de toda una ciudad. La magia, como reza el propio cartel y recordó la autora en su presentación, comenzará oficialmente el próximo 4 de agosto a las 18:00 horas, cuando el sonido de las campanas dé paso a la explosión festiva que este año ya tiene su imagen definitiva.