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La convivencia ciudadana y el respeto a la pluralidad se han situado en el centro del debate político en Vitoria-Gasteiz tras una serie de incidentes vinculados a la celebración del Mundial de Fútbol 2026. La Junta de Portavoces del Ayuntamiento se ha reunido este lunes para abordar la agresión sufrida por un ciudadano que portaba la camiseta de la selección española, así como diversas acciones de sabotaje en centros comerciales. El encuentro se ha saldado con una condena mayoritaria de los grupos políticos, aunque marcada por la falta de unanimidad institucional ante la negativa de EH Bildu a suscribir el texto conjunto.
Agresión y coacciones en las fiestas de Aranbizkarra
Los hechos más graves se registraron durante la madrugada del pasado sábado en el recinto festivo del barrio vitoriano de Aranbizkarra. Según los informes policiales, un hombre que vestía la equipación de la selección española de fútbol fue abordado por un grupo de personas que procedieron a rodearlo, empujarlo y amenazarlo.
Como consecuencia de este altercado, la Ertzaintza ha procedido a la identificación e imputación de tres hombres de 22, 30 y 32 años. A los implicados se les atribuyen presuntos delitos de odio, lesiones leves y coacciones. Este ataque ha sido interpretado por la mayoría de las fuerzas políticas como un intento directo de coartar la libertad de expresión de los ciudadanos en el espacio público.
Acciones de Ernai en centros comerciales
De forma paralela a la agresión física en Aranbizkarra, la organización juvenil Ernai protagonizó el pasado viernes una serie de "actos vandálicos" con el objetivo de reivindicar la oficialidad de la selección vasca. Militantes de este colectivo llevaron a cabo el robo de camisetas de la selección española en varios establecimientos, destacando la acción realizada en el centro comercial El Boulevard de Vitoria, así como en otros puntos de Euskadi.
Estas acciones se enmarcan en una campaña de protesta contra la simbología de la selección española durante el torneo mundialista. La mayoría de los grupos municipales han calificado estos actos como vandalismo, señalando que este tipo de comportamientos suponen un ataque contra la normalidad democrática y el respeto mutuo en la ciudad.
División política en la Junta de Portavoces
La respuesta institucional ante estos eventos ha evidenciado una clara brecha entre los partidos que conforman el consistorio gasteiztarra. Por un lado, PSE-EE, EAJ-PNV, PP y Elkarrekin Podemos han unido sus firmas en una declaración conjunta de máxima firmeza. En dicho escrito, los cuatro grupos expresan su rechazo total a la "agresión y las coacciones" padecidas por el seguidor de fútbol y condenan los sabotajes perpetrados por Ernai.
El texto institucional reafirma el compromiso de Vitoria-Gasteiz con una sociedad democrática y plural, donde la libertad para expresar las propias afinidades deportivas o identitarias debe estar garantizada. Los firmantes subrayan que la capital alavesa debe seguir siendo un referente de respeto y convivencia, rechazando cualquier intento de imponer visiones únicas mediante el uso de la fuerza o la intimidación.
La postura propia de EH Bildu
Por su parte, la coalición soberanista EH Bildu ha optado por no sumarse a la declaración de la mayoría y ha presentado un comunicado alternativo. En su escrito, la formación rechaza explícitamente la agresión física sufrida por el hombre en el barrio de Aranbizkarra, pero evita hacer cualquier tipo de mención o referencia a los robos de camisetas y actos de sabotaje reivindicados por Ernai.
EH Bildu ha aprovechado su pronunciamiento para elevar una reivindicación política de carácter nacional. La formación soberanista defiende "el derecho que asiste a Euskal Herria a ser reconocida como nación". En este sentido, instan a que la selección vasca pueda participar en competiciones deportivas internacionales en igualdad de condiciones respecto a otras naciones del mundo.
Asimismo, la coalición hace un llamamiento a favor de las "vías pacíficas y democráticas" para lograr este objetivo, instando a la ciudadanía a impulsar dinámicas populares que generen las mayorías necesarias para alcanzar la oficialidad deportiva vasca.