Actualizado hace 9 minutos
El plazo de 60 días acordado en el memorando de entendimiento firmado entre Teherán y Washington el pasado 17 de junio para negociar la paz permanente ha expirado este lunes sin que se haya conseguido ninguno de sus objetivos. Con la negociación paralizada y ambas partes enrocadas en sus posiciones, el fin del plazo es puramente simbólico, dado que tanto la República Islámica como EE.UU. daban por nulo el acuerdo desde hacía semanas. Mientras el conflicto que comenzó el 28 de febrero se acerca a los seis meses de duración, el estratégico paso marítimo de Ormuz continúa bloqueado, manteniendo alto el precio del petróleo y alejando cada vez más la posibilidad de un entendimiento.
El diplomático y portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, calificó la fecha límite como irrelevante en rueda de prensa. "El plazo de 60 días para las conversaciones es irrelevante", afirmó Bagaei, señalando que "la aplicación (del acuerdo) se encuentra totalmente paralizada por las 'flagrantes violaciones' de EE.UU.". Según explicó el portavoz, "las negociaciones nunca llegaron a iniciarse porque Washington apenas unas semanas después de firmar el memorándum de entendimiento cometió violaciones flagrantes y generalizadas de su texto, por lo que el plazo de 60 días para las conversaciones ya no es pertinente".
Fracaso del acuerdo
El memorando de 14 puntos establecía el fin de las hostilidades, la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento del bloqueo a los puertos y buques iraníes y la autorización para vender petróleo en mercados internacionales, además de otorgar un periodo de dos meses para pactar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, las fricciones resurgieron pronto a cuenta de Ormuz, vía por la que transitaba el 20% del crudo mundial antes de la guerra. Teherán sostenía que el artículo 5 le daba el control y exigía que los buques se coordinasen con la Guardia Revolucionaria, atacando a los que no contaban con su permiso.
La respuesta de Washington llegó el 7 de julio con ataques militares. Días después, EE.UU. reimpuso el cerco a los puertos y revocó el permiso de venta de crudo. Donald Trump dio por acabado el pacto el 8 de julio tras afirmar en la cumbre de la OTAN en Ankara que Irán "es basura", desencadenando una campaña de ataques de 12 días por parte de EE.UU. y bombardeos de réplica iraníes en el golfo Pérsico.
Diálogo bajo presión económica
El presidente estadounidense ha reiterado este lunes, a través de Truth Social, que "el objetivo número uno es, y siempre será, que Irán no pueda tener, de ninguna manera ni bajo ningún concepto, un arma nuclear". Además, en una entrevista telefónica con Fox News, Trump aseguró que existe un canal de comunicación extraoficial con la Guardia Revolucionaria Islámica, al margen de mediadores del Gobierno iraní, señalando que los ayatolás "deberían izar la bandera blanca de la rendición" y añadiendo: "Son buenos jugadores de póquer, pero se están muriendo". Trump afirmó no tener "un calendario establecido" ni "prisa" para cerrar el conflicto, descartando que las elecciones de medio mandato de noviembre condicionen su estrategia, a pesar de las inquietudes dentro del Partido Republicano.
Ante la amenaza de Washington de redoblar la presión financiera mediante medidas que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó como "sin precedentes" y parte de un "doble golpe", Teherán se mantiene firme. Bagaei replicó que "estas medidas no tendrán efecto en la posición de Irán" y sostuvo que EE.UU. "se encuentra atrapado en un ciclo de guerra, discriminación, presión y sanciones desde el golpe de Estado de 1953". El portavoz iraní recordó que el bloqueo a medicamentos y la política de "máxima presión" fallaron en el pasado, abocando a EE.UU. a una "agresión militar ilegal". "Ahora tengan por seguro que esos métodos, que ya se han probado antes y no han dado resultados, no van a producir un resultado diferente", sentenció.
Mientras Trump amenazó el pasado viernes con declarar el estrecho de Ormuz "territorio de EE.UU." en esencia tras un mitin en Long Island, Teherán insiste en que no reabrirá la vía marítima hasta que Washington levante el cerco a sus puertos y le permita comercializar su petróleo. Así, ambas potencias parecen instaladas en una guerra de desgaste sin salida inmediata a la vista.