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El ultraderechista británico Nigel Farage ha vuelto a hacer de la política un espectáculo. El líder de Reform UK revalidó este viernes su escaño en Westminster por la circunscripción de Clacton-on-Sea con una contundente victoria. Y todo ello tras una arriesgada maniobra que comenzó a principios de julio, cuando renunció a su acta de diputado en plena polémica por unas donaciones no declaradas para pedir de nuevo el respaldo de los ciudadanos.
Lejos de pasarle factura, esa decisión parece haberle reforzado. Farage obtuvo 22.239 votos, el 63,3 % del total, y más de un millar de papeletas que las que consiguió hace dos años, cuando entró por primera vez en la Cámara de los Comunes. Sin embargo, la participación en la elección parcial cayó hasta el 44,4 % tras el boicot protagonizado por los grandes partidos británicos.
Y es que la elección en Clacton-On-Sea estuvo lejos de ser convencional: las principales formaciones –laboristas, conservadores liberaldemócratas y verdes—decidieron no presentar candidatos, una decisión interpretada como una forma de no legitimar una convocatoria de elecciones que el mismo Farage forzó con su renuncia. Esta ausencia de los grandes partidos dejó al líder de Reform UK al frente de una lista de 34 candidatos independientes que transformaron la campaña en una mezcla de sátira, política y protestas.
El principal rival de Farage fue Conde Carabasura, un cómico convertido en todo un fenómeno mediático en Reino Unido y que se quedó con el segundo puesto al lograr 9.455 votos, el 26,9 % del total. Pero entre los nombres que aparecían en las papeletas también se encontraban otros tan llamativos como Nick el increíble ladrillo volador o Woke Trump Carrzee.
El Conde Carabasura acude al recuento electoral.
Paradójicamente, el ultraderechista británico no estuvo presente durante el recuento electoral, rompiendo así una tradición en la política británica. Desde su partido aseguraron que existía una “campaña” para humillar al dirigente e incluso afirmaron que la Policía de Essex les había advertido de una “amenaza creíble” contra él. Las fuerzas de seguridad, sin embargo, evitaron confirmar esa versión y solo señaló que había desplegado "un dispositivo policial sólido y proporcionado para garantizar la seguridad de todos los participantes en el recuento".
El propio Farage ofreció después otra explicación sobre su decisión de no acudir al recuento. "Estaría loco si me presento en ese escenario, habiendo obtenido una victoria arrolladora (...) para ser rebajado y humillado por los nadies", afirmó durante un encuentro con seguidores.
La investigación sigue adelante
El respaldo obtenido en las urnas devuelve a Farage a su escaño en Westminster, pero también reactiva el motivo por el que se convocó esta elección parcial. Tras confirmarse su victoria en Clacton-on-Sea, la Cámara de los Comunes reabrió la investigación sobre el líder de Reform UK por no declarar un regalo de cinco millones de libras (5,8 millones de euros) recibido antes de convertirse en diputado en 2024. El dinero procedía del multimillonario Christopher Harborne, afincado en Tailandia, y el expediente había quedado en suspenso desde que renunciara a su acta para volver a someterse a las urnas.
El ultraderechista sostiene que no ha incumplido ninguna norma, ya que los diputados británicos pueden aceptar donaciones y solo están obligados a declararlas cuando consideran que estas podrían influir en el ejercicio de su cargo. Sin embargo, la controversia se alimentó después de que el propio Harborne asegurara en una entrevista con The Telegraph que entregó ese dinero a Farage como "gesto de admiración" por su papel en la campaña a favor del Brexit.