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La victoria de la apertura del Eusko Label Winter Series de cesta punta profesional –puntuable dentro de la Jai Alai League– fue este lunes para Eñaut Urreisti y Gorka Mugartegi Atain. La pareja más joven de todo el campeonato, con apenas 22 años por barba, contaba con un historial lo suficientemente sólido como para salir con la vitola de favoritos en el Jai Alai de Gernika frente a Alex Goitiandia, finalista de la pasada campaña junto a Lekerika, y el debutante Guillen Oyhenard.
El zaguero de Arrokiaga es una de las caras nuevas del presente campeonato, el cual, después de jugar con Jai Alive y en la segunda categoría del circuito Jai Alai League, ha subido un escalón que servirá para comprobar su nivel, con la complicación añadida que tiene una cancha como la gernikarra, muy dura para los zagueros.
Tuvieron que sufrir los ganadores para llevarse el gato al agua en el desempate (15-8, 8-15 y 5-3) en un encuentro de altibajos, en el que el delantero de Mutriku, muy dotado en los cuadros alegres, entró en el bucle en el segundo joko para estar a punto de perder el equilibrio. Por suerte, los errores de sus adversarios insuflaron oxígeno a su propuesta.
En imágenes: Johan-Basque ganan la txapela del Eusko Label Winter Series ante Goitia-Lekerika en Gernika-Lumo.
La chispa de Goitia
Puso la chispa un Alex Goitia al que le costó arrancar –coleccionó caras y cruces, aunque siempre con el brillo eléctrico que caracteriza su juego–, pero que después, protagonista, fue el perejil de todas las salsas. Había dudas en la respuesta de Oyhenard y, en el inicio, las pasó canutas.
El primer joko finalizó con cinco yerros en su cuenta particular. Demasiados. Sobre todo, cuando se le unen cuatro más de su compañero y en la ecuación entra un Urreisti con facilidad para terminar el tanto. Así, el set se puso morado a raíz del cuatro iguales.
El segundo se pareció al primero como un huevo a una castaña. Eñaut, recién llegado de la aventura argentina como campeón del mundo de parejas, bajó sus prestaciones. Lo aprovechó Goitia, un verso libre, apóstol del espectáculo, cuyos instantes de lucidez bien valen una entrada. Disfrutó. 15-8.
En el desempate, hubo igualdad y tensión. Desniveló Urreisti, redivivo en el último instante, el de la verdad. Zanjó con un dos paredes de costado marca de la casa.