El Nacedero del Urederra es uno de los rincones más únicos de nuestro entorno y bien merece ser el destino de desconexión para un día o un fin de semana. Su ubicación en el Valle de Améscoa, justo al sur de la Sierra de Urbasa, lo convierte en un destino muy accesible para el público de toda Euskal Herria. El trayecto en coche desde capitales como Vitoria-Gasteiz o Pamplona apenas supera la hora de viaje, mientras que desde Bilbao o Donostia se sitúa en torno a la hora y media, un factor vital a la hora de elegir el Nacedero del Urederra como destino para una excursión.
El atractivo principal de este enclave reside en su agua. Como bien indica su nombre en euskera, Urederra es la conjunción de la spalabras en euskera 'ura' (agua) y 'ederra', que significa bonita. El agua acumulada en el subsuelo de la meseta de Urbasa se filtra y emerge en una pared vertical, originando el río Urederra. La zona recibió la catalogación de Reserva Natural del Nacedero del Urederra en el año 1987, estableciendo desde entonces un marco para proteger su esencia. El Servicio de Biodiversidad del Gobierno de Navarra detalla que el propósito de esta figura jurídica es "garantizar la regeneración del bosque de ribera y la calidad de las aguas", un control que limita el uso del espacio para evitar el deterioro medioambiental y la contaminación que conlleva la masificación de lugares como este.
Reserva Natural del Nacedero del Urederra.
La ruta y sus tarifas
Visitar el sendero conlleva cierta organización, ya que el aforo diario está regulado para evitar la saturación del entorno. Las reservas se gestionan de forma telemática a través de la web oficial del nacedero. Aunque la entrada al camino no tiene coste, es obligatorio abonar una tasa de aparcamiento en el núcleo urbano donde se inicia el recorrido. La tarifa actual es de cinco euros para coches particulares, un importe destinado, presumiblemente, al mantenimiento de las infraestructuras de la zona y la limpieza del municipio.
El recorrido es lineal, sencillo y apto para casi todos los públicos, con una distancia total de unos seis kilómetros entre la ida y la vuelta. El sendero discurre en paralelo al cauce del río en un bosque denso lleno de hayas y robles. Por otro lado, el color turquesa característico de las pozas se debe a un efecto óptico generado por la alta concentración de carbonato cálcico disuelto en el agua. El tiempo medio para completar la caminata es de unas dos horas y media, lo que deja el resto del día libre para explorar los alrededores con tranquilidad. Sin embargo, la propia web del nacedero, se trata de un camino "con un desnivel de 90 metros y un grado de dificultad bajo y la ruta no es accesible con silletas ni con sillas de ruedas".
Dónde comer en la zona
Una vez finalizada la actividad, la comarca nos ofrece muchas opciones culinarias típicas de la zona. En el pueblo vecino de Zudaire, a pocos minutos en coche de Baquedano, se encuentra el restaurante Venta Lizarraga, un establecimiento que destaca en TripAdvisor por sus "platos de cocina tradicional navarra, legumbres y carnes a la brasa con una buena relación calidad-precio".
Si se prefiere un lugar con más oferta y patrimonio cultural, la opción idónea es desplazarse hacia Estella-Lizarra. En esta ciudad medieval, podemos encontrar una oferta amplísima de comida de todo tipo.
Panorámica de Estella
Para terminar el día
La excursión al Urederra se puede complementar con otras visitas cercanas durante la tarde. Una de las opciones más habituales es subir en coche hasta el Balcón de Pilatos, un mirador también conocido como Mirador de Ubaba situado en el borde de la Sierra de Urbasa que ofrece una panorámica completa del valle desde una altura de trescientos metros.
Para quienes prefieran una actividad más cultural, las campas de la sierra albergan una importante estación megalítica con dólmenes de la Edad del Bronce, accesibles mediante paseos llanos y cortos. Además, la zona cuenta con rutas a cuevas tan imponentes como la Cueva de Basaula o la Cueva de Los Cristinos, un lugar que, sin duda, merece la pena visitar. Para los visitantes que se queden con ganas de ver de cerca el encanto d elos pueblso de la zona es muy recomendable ir a Larraona, una localidad construida al rededor de su imponente parroquia de San Cristóbal.