En pleno valle de Salazar se encuentra Otsagabia, una pequeña localidad navarra que conserva como pocos la arquitectura tradicional de montaña de la zona. Su propio nombre en euskera habla de la historia del lugar, ya que viene de 'otso' (lobo) y 'kabia' (nido), haciendo referencia a los tiempos en los que el lobo campaba a sus anchas por estos valles. De hecho, el escudo del propio valle muestra a un lobo con un cordero en la boca.
Dar un paseo por el pueblo es un viaje al pasado. Sus calles de piedra están llenas de casas señoriales con portadas en arco, tejados pensados para que resbale la nieve y escudos de armas en las fachadas. Entre los edificios más antiguos destacan los palacios de Urrutia, Iriarte y Donamaría. La estampa más famosa del pueblo es desde el puente de piedra sobre el río Anduña, desde donde se tiene la mejor vista de las casas alineadas junto al agua.
Ochagavía, Navarra
En lo alto de una colina cercana se alza la ermita de Nuestra Señora de Muskilda, un edificio románico del siglo XII rodeado por un muro de piedra. Llama la atención por su tejado cubierto con tablillas de roble y por ser el lugar donde cada 8 de septiembre se hacen las famosas danzas tradicionales de Otsagabia.
Opciones de rutas
Otsagabia es un sitio ideal para descubrir los paisajes del Pirineo navarro a pie. Una de las excursiones más populares es la subida al santuario de Muskilda, un recorrido que parte desde el pueblo entre robles y hayas que nos ofrece unas vistas preciosas del valle de Salazar. Otra opción es acercarse a la Selva de Irati, situada a unos 24 kilómetros, y recorrer sus senderos, como los del entorno del embalse de Irabia. En otoño, el bosque coge una espectacular combinación de tonos amarillos, rojos y ocres, aunque conviene consultar los accesos y las condiciones de las rutas antes de la visita porque mucha gente elige esta zona para pasar el día en plena naturaleza.
Qué ver en los pueblos de los alrededores
Aprovechar la visita a Otsagabia también nos permite acercarnos a otros rincones muy interesantes del Pirineo navarro. A pocos minutos siguiendo la carretera del valle se llega a Ezkaroze, otro pueblo muy bien conservado con grandes casonas. Si después cruzas el puerto de Las Coronas entras en el vecino Valle de Roncal, donde merece la pena parar en Burgui, muy famoso por su puente medieval y sus almadieros o en el propio pueblo de Roncal, también reconocido por sus calles de piedra. Para quienes busquen paisajes más naturales de montaña, más al norte se encuentra el valle de Belagua.