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Hablamos de la Vía Verde del Piquillo. Este idílico trazado discurre sobre los acantilados que unen Cantabria y Bizkaia, recuperando la plataforma de un antiguo ferrocarril minero que a finales del siglo XIX transportaba el hierro extraído de las minas costeras hasta los cargaderos colgados sobre el mar.
Vía Verde de Piquillo
Se trata de un paseo corto pero espectacular, de tan solo 1,93 kilómetros de formato lineal. Al estar completamente pavimentada en asfalto y contar con un perfil completamente llano, es una opción ideal para hacer en bici, dar un paseo caminando o recorrer en patines. Además, es una ruta totalmente accesible y apta para personas con movilidad reducida.
Las paradas y atractivos del recorrido
El trayecto une la localidad de Ontón (en el municipio cántabro de Castro Urdiales) con Covarón (en el municipio vizcaino de Muskiz), ofreciendo una caminata suspendida sobre el Cantábrico. El punto de inicio en la vertiente cántabra se sitúa en Ontón. Desde los primeros metros, el carril bordea la costa y nos permite contemplar la fuerza del oleaje chocando contra los acantilados. En este primer tramo se pueden llegar a ver los vestigios de las antiguas estructuras donde los barcos se amarraban para cargar el mineral de hierro.
A mitad del recorrido, la vía verde atraviesa un túnel excavado en la roca que le añade un toque diferente al paseo. Al salir de él, la ruta se acerca al antiguo cargadero del Piquillo, una imponente obra de ingeniería industrial de la que aún se conservan pilares y restos de mampostería.
El itinerario finaliza en Covarón (Bizkaia). Lejos de terminar ahí la ruta, en este punto la vía verde se une directamente con el famoso Paseo Itsaslur, un precioso sendero costero que conduce hasta la playa de La Arena (Muskiz) y que forma parte de la Vía Verde de los Montes de Hierro, permitiendo a los ciclistas o caminantes más en forma prolongar la ruta unos cuantos kilómetros más.