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Una gran Copa y una Liga para olvidar

La Real firma una temporada extraña, capaz de lo mejor y también de lo peor
Matarazzo, en un entrenamiento de la Real. ARNAITZ RUBIO

La Real Sociedad finiquitará el presente curso con el partido que disputará el próximo sábado en el campo del Espanyol, equipo que llega a la cita salvado y libre de cualquier peligro en cuanto a la permanencia se refiere, algo que no parecía demasiado probable hace un par de jornadas.

Para la Real será el punto final a una temporada de todo punto extraña. Ha sido un equipo en la Copa y otro en la Liga. No obstante, el hecho de salir campeona en el torneo copero y sumar otro título a su palmarés se impone a una Liga en la que ha dejado mucho que desear.

Inició muy mal el campeonato, se fue complicando la existencia y llegó un punto en el que no jugaba a nada. Jugadores muy por debajo del nivel que se les supone, poca capacidad para sobreponerse a los marcadores en contra y escasa agresividad en el campo. Sergio Francisco tuvo que salir del puesto de entrenador para que llegara el revulsivo Pellegrino Matarazzo.

Con el estadounidense se produjo la reacción. Los jugadores le compraron el discurso, se pusieron las pilas y demostraron que no se les había olvidado jugar al fútbol. El equipo salió de los puestos de abajo y sumó los puntos necesarios para situarse en la zona media.

Llegó el título de Copa y todo fueron alegrías hasta que en el tramo final del campeonato de Liga la Real no ha sido competitiva. Sus resultados más recientes son pésimos y su estrategia defensiva nula. Así las cosas, lo mejor que le puede pasar al equipo es que esto termine y que las mentes pensantes del club se pongan manos a la obra. Las deficiencias de la plantilla están muy claras, en breve llegará el momento de ponerles remedio. Conviene no perder de vista que la temporada que viene la Real sumará la Europa League a sus deberes.

 

19/05/2026