Abierta, cálida y social, así es esta vivienda, muy poco habitual por sus grandes dimensiones –700 metros cuadrados– que, tras una reforma, nos permite contemplar por dónde van las nuevas tendencias en el sector del interiorismo. Regresan los comedores amplios, las cocinas que invitan a cocinar y compartir, los rincones para escuchar música y los espacios versátiles capaces de adaptarse a distintos momentos del día. Con este proyecto realizado por el estudio de interiorismo Pia Capdevilla comprobamos que recibir en casa vuelve a ser un lujo contemporáneo, no entendido como exhibición, sino como bienestar.
Zona de música, con un mueble a medida.
En la planta baja
La gran transformación comienza en la planta baja. Antes muy compartimentada, hoy se abre como una secuencia fluida de estancias conectadas entre sí, luminosas y acogedoras. Desde un recibidor imponente se accede al salón, enlazado con el comedor; a la izquierda se sitúa la cocina, y desde aquí también arranca la escalera que conduce al resto de niveles
El salón es el centro de la vivienda y el mejor ejemplo de esta idea, porque integra varios ambientes: zona de estar, rincón de música y bar doméstico con su propia barra. Tiene una superficie de 66 metros cuadrados, lo que lo convierte en un espacio para disfrutar y compartir. En uno de los lados se ubica el área dedicada a la música, que es quizá el rincón más personal, casi emocional, gracias a un mueble librería diseñado a medida que alberga una buena colección de discos. Al otro extremo, la presencia de un bar doméstico aporta un aire sofisticado y contemporáneo, subrayando la idea de que esta es una casa para recibir.
Por otro lado, el salón se conecta con una galería acristalada y con un comedor preparado para grandes reuniones. La mesa, robusta y de gran presencia, acoge a diez comensales y puede extenderse para muchos más. Como detalle, una vinoteca pone el toque de glamour y exquisitez.
La zona de bar, con una barra frente al ventanal.
Frente a él, la cocina, diseñada junto a Mobalco, también llama la atención por sus dimensiones y su luminosidad. Se organiza en tres zonas más una isla central: nada más entrar, un mueble con desayunador y almacenaje da servicio tanto a la cocina como al comedor. En un lateral se sitúa la zona de trabajo y agua, organizada en L; y en el frente opuesto, la despensa, los hornos y el almacenaje. En el centro, la isla con barra, taburetes y un segundo fregadero se convierte en punto de encuentro: un lugar donde desayunar, picar algo o simplemente acompañar la cocina con conversación.
Zona de noche
La planta primera reserva la intimidad y el descanso. Reúne la zona más privada de la vivienda y lo hace con un lenguaje sereno, elegante y muy confortable. Un amplio distribuidor actúa como antesala de la suite principal y de dos dormitorios.
Detalle de uno de los dormitorios.
La suite principal funciona como un pequeño universo autónomo dentro de la casa. Se compone de dos vestidores, dormitorio y baño concebido como un pasillo comunicador que, lejos de ser una solución de compromiso, se resuelve con gran inteligencia espacial.
Hay otros dos dormitorios de esta planta. Uno, con cama de matrimonio, se viste en tonos azules y piedra, y el otro, organizado con dos camas, apuesta por beiges, verdes y ocres.
El altillo
La subida al altillo se convierte ya en toda una declaración de intenciones gracias a la escalera de caracol diseñada por el estudio y ejecutada por THK.
La gran sala polivalente es, probablemente, una de las estancias que mejor explican el carácter vivido de la casa y allí se ha diseñado un espacio sin reglas rígidas, pensado para hobbies, lectura, costura o juegos de mesa...
El dormitorio en el altillo.
Además, un dormitorio con baño completa la zona lata de la vivienda. Se trata de una bonita habitación que aprovecha ese carácter bajo cubierta para ganar personalidad.