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Oviñana es una localidad de apenas 550 habitantes que guarda uno de los tramos más impresionantes del Paisaje Protegido de la Costa Occidental de Asturias. Con un litoral vertiginoso, senderos bordeando el abismo y joyas geológicas ocultas bajo la tierra, este destino es una parada imprescindible para todos los que pasen por esta zona costera.
El secreto oculto bajo el faro
El gran tesoro no se ve a simple vista. Oculta bajo el impresionante Faro de Cabo Vidio, a 76 metros sobre el nivel del mar dentro de un recinto amurallado, se esconde la cueva marina de La Iglesiona.
Bautizada popularmente como la Catedral del Cantábrico, esta inmensa cavidad hecha por el oleaje durante milenios cuenta con una cúpula natural de casi 40 metros de altura que recuerda a la nave de un templo gótico. Acceder a su interior es una aventura reservada únicamente para momentos de marea baja y para personas precavidas, ya que requiere descender por una senda de piedra suelta y bajar por un tramo vertical ayudado por una cuerda.
Rutas a pie por la zona
Para recorrer esta franja costera no hay nada mejor que calzarse las botas y completar la conocida Ruta de las Playas y Miradores de Oviñana, un camino de senderismo con un trazado sencillo que se extiende a lo largo de casi 9 kilómetros. El camino arranca en pleno casco urbano o junto a la carretera Cu-8, haciendo una parada en el mirador de Cueva.
A partir de este punto, el sendero pasa entre prados y bordea la línea limpia del acantilado, conectando un montón de balcones naturales sobre playas vírgenes como Gradas, Peñadoria, San Cidiellu o Vallina. El camino avanza sin casi desnivel hasta alcanzar el tajo del Cabo Vidio antes de llegar al popular mirador del Sablón. Allí está el famoso banco de madera al borde del abismo, considerado uno de los rincones más fotografiados de Asturias e ideal para sentarse a contemplar cómo el sol se hunde en el mar.
Mirador de Sablón.
Tesoros cercanos
Más allá de Oviñana, los alrededores guardan algunos de los rincones con más visitantes de Asturias. A tan solo diez minutos en coche se encuentra la villa de Cudillero, la capital del concejo, colgada en forma de anfiteatro sobre un pequeño puerto natural con sus emblemáticas casas de fachada multicolor alineadas en la ladera. También merece la pena acercarse al pueblo de Luarca con su icónico cementerio marino con vistas al Cantábrico y sus puentes sobre el río.