El origen de la pelota vasca está ligado al jeu de paume, juego que se practicaba en Francia desde el siglo XIII. Consistía en un partido directo (sin pared), en el que los jugadores se colocaban en dos campos y lanzaban la pelota de un lado a otro –en la actualidad, las modalidades bote luzea y pasaka son sus herederas–.
Con el paso de los años, este juego de pelota fue evolucionando en Euskal Herria, especialmente a partir del siglo XVIII, cuando se convirtió en un deporte muy popular y en cuya historia hay grandes hitos como la invención del guante de cuero en 1720, que permitía lanzar la pelota más fuerte y rápido, la creación de la pared de rebote, en 1750, o nuevas herramientas como la cesta en 1857, que llevaría la pelota vasca a categoría mundial.
Con esta historia detrás, no es de extrañar que la pelota vasca se haya convertido en un deporte muy arraigado por toda Euskal Herria, pero en esta ocasión ponemos el foco en Iruña, ciudad que está reforzando su posicionamiento como Capital Mundial de la Pelota Vasca con una propuesta turística y cultural muy interesante. “No nos estamos inventando una nueva identidad, creo que tenemos bastantes argumentos y empaque para poner en valor algo que la ciudad lleva muchísimo tiempo siendo”, explica Andrea Lusarreta, presidenta de la Federación Navarra de Pelota Vasca.
Y es que en Pamplona, la pelota se ha convertido a lo largo de los años en mucho más que un juego: forma parte de su historia, de sus barrios y de su día a día. “La pelota vasca es parte de nuestra identidad, de nuestra cultura y de nuestra historia. Es un deporte que nos ayuda a entender la comunidad, que se ha transmitido de generación en generación, en mi caso al menos lo he heredado de nuestros mayores, y ahora tenemos esa responsabilidad de transmitirlo a las generaciones que vienen”, añade Andrea Lusarreta.
Original vista del frontón Labrit en el Campeonato Manomanista.
Los primeros testimonios documentados de este deporte en Pamplona se remontan al año 1331. Como nos recuerda el historiador Santiago Lesmes, autor del libro La increíble historia de la pelota vasca, hay documentos que recogen que en 1331 el rey Felipe III de Navarra ordenó reparar el juego de pelota del claustro de los Dominicos de Pamplona. “Sin embargo, fue a partir del siglo XVIII cuando se convirtió en un deporte popular”, apunta. “La gente no iba a trabajar por jugar o ir a ver partidos, se arruinaba con las apuestas, y había numerosos destrozos materiales, lo que provocó que el Ayuntamiento dictara en 1743 el primer bando prohibiendo jugar a pelota en las calles”, explica Lesmes. Tan solo se permitía jugar en sitios concretos como la Taconera, la plaza del Castillo o la calle Nueva, pero no se cumplía y aunque existía la pena de dos días de cepo en la vía pública, el caso era omiso. En 1760, con el objetivo de poner orden público, se mandó construir un frontón en la antigua Casa de Misericordia, junto al Paseo Sarasate.
Tres curiosidades
- El frontón Euskal Jai, derribado en 2004 tras una decisión muy polémica, fue uno de los frontones más destacados. Situado en la calle San Agustín, tenía un aforo de 1.100 espectadores y albergaba vestuarios, cafetería, comedor, viviendas para los empleados del frontón y hasta una escuela profesional de remonte, con veinte niños internos.
- En 1884, los partidos de pelota ya formaban parte de los Sanfermines.
- Los primeros datos de mujeres jugadoras datan del siglo XVII y XVIII. Entre los nombres más destacados figuran en el Tita Azanza en modalidad de guante (1790), Josefa Ignacia Albisu, pelotari manista (1885) y María Unzueta, en cesta punta (1892).
Aquel fue el primero de tantos que siguieron proyectándose y que demuestran el arraigo pelotazale que existe hoy en Pamplona. Para descubrirlo, proponemos una visita por otros tres frontones emblemáticos, Mañueta, Jito Alai y Labrit.
Exhibición de pelota en el frontón de la Mañueta.
En el Casco viejo
Arrancamos en pleno el Casco Viejo, en la calle Mañueta, para descubrir un coqueto frontón cubierto que forma parte del día a día de los vecinos de la zona. De dimensiones no reglamentarias, es de uso público y quien quiera usarlo o conocerlo puede solicitar la llave en la puerta principal de la Casa Consistorial.
El frontón Moderno, en la calle Mañueta, se usó hasta 1954.
Aunque hoy en día puede pasar desapercibido entre los visitantes de la ciudad, su historia está ligada al lugar y al anterior frontón que allí había. Hay que viajar hasta 1913, cuando en el número 13 de la calle Mañueta se inauguró el frontón Moderno, impulsado por el matrimonio Gerardo Areta y Agapita Labiano. Fue escenario de muchos partidos, apuestas y desafíos memorables hasta 1954, cuando el Ayuntamiento lo compró y derribó para urbanizar la actual Plaza de los Burgos. Hoy, se puede decir que el frontón de la Mañueta, que data de 1986, es su pequeño heredero y mantiene en la memoria de muchos al antiguo frontón Moderno.
Feria de San Fermín 2026 en el Labrit.
Labrit, un icono en la ciudad
El auge que estaba viviendo la pelota a mano en aquellas décadas impulsó la construcción de un nuevo frontón, el Labrit, en 1952, segunda parada en nuestro recorrido de hoy.
Ubicado en la calle Juan Labrit, esté frontón “es el más emblemático del ecosistema pelotazale”, afirma Lusarreta, quien puntualiza además que pronto celebrará su 75 aniversario. Conocido como La Bombonera, este frontón ha sido reformado en dos ocasiones, en 1986 y de nuevo 2002, cuando fue sede principal del Campeonato del Mundo de Pelota en el 2002. “En el Labrit se respira pelota. La idiosincrasia de la propia instalación hace que el pelotari y la afición se sientan muy cerca y se cree una atmósfera única”, explica.
La fachada del Labrit en 1965.
Este frontón, además de acoger grandes partidos y festivales profesionales como sede habitual de competiciones de alto nivel, combina tradición deportiva y vida urbana en pleno centro de la ciudad, ya que forma parte de su día a día como escenario para los aficionados, para el remonte, para las escuelas deportivas... Un lugar imprescindible para entender la cultura pelotazale de Pamplona.
Jito Alai se ‘apoya’ sobre las murallas del Redín.
En las murallas
Por último, terminamos este paseo por Pamplona en otro lugar imprescindible para la pelota, el Jito Alai, un frontón que data de 1962 y que es especialmente bonito por su ubicación, ya que se encuentra situado a los pies del Baluarte de Labrit y junto a las murallas del Redín. “Es un frontón que se integra en el paisaje urbanístico, es de acceso libre y permite que la pelota ocupe un lugar en la calle y que cualquier persona que quiera pueda ir a pelotear”, añade Lusarreta. Como curiosidad, su nombre procede del euskera jai alai (fiesta alegre), una denominación tradicional vinculada al mundo de la pelota.
Antes de dar por concluido el recorrido, en el entorno del frontón Labrit y el Jito Alai se encuentra en paseo Juan Moya Bernedo, en homenaje a este pelotari nacido en la calle Tejería en 1879, que fue quien ideó en torno al año 1903 una nueva cesta, el remonte, para enviar con más fuerza la pelota que los viejos guantes de cuero, entre otras cosas para compensar su estatura menuda frente a rivales más corpulentos.
Y es precisamente junto a este paseo, en la trasera de la plaza de toros, donde está proyectado el futuro Centro de Interpretación de la Pelota Vasca, que pondrá en valor este deporte, su historia y su vínculo con la ciudad
Agenda
I Congreso Internacional de Pelota Vasca. El próximo 12 de noviembre Pamplona acogerá el I Congreso Internacional de Pelota Vasca, un encuentro que reunirá a aficionados, profesionales y empresas para analizar la situación del deporte y los retos de su futuro. El frontón Labrit será su sede.
Remonte. Enmarcado dentro del congreso, se han organizado diferentes actos, como Vive el remonte (12 de noviembre), una serie de actividades y competiciones celebradas en el Frontón Labrit en torno a esta modalidad nacida en Pamplona y profundamente ligada a la identidad pelotazale de la ciudad.
Visitas y exposiciones. También dentro de la programación del congreso, el 13 de noviembre se ha organizado la Ruta por la historia de la pelota vasca en Pamplona y Civivox Condestable acoge durante estos días la exposición Pamplona, hogar de la pelota vasca.
Oteiza. La pelota está muy presente en el trabajo de muchos artistas. Un ejemplo claro es el escultor Jorge Oteiza, quien encontró en el frontón una expresión perfecta de su investigación sobre el espacio y el vacío. El 14 de noviembre y el 5 de diciembre está prevista la visita guiada Jorge Oteiza y la pelota, un recorrido por algunas de las esculturas del artista en la ciudad.
Gastronomía. Hasta el 15 de noviembre Pamplona celebra A mano y cuchara, de la pelota a la cocina, una iniciativa donde bares y restaurantes combinan gastronomía navarra y cultura pelotazale en torno a pintxos y productos de temporada.
Visitas guiadas. Desde el Ayuntamiento de Pamplona se ofertan visitas guiadas gratuitas durante todo el año con distintas temáticas que recuerdan la historia de la pelota vasca en Pamplona, y el vínculo entre Jorge Oteiza y la pelota. Las personas interesadas pueden inscribirse a través de la web municipal de turismo VisitPamplona.