Jesús G. Maestro, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, se ha convertido en uno de los protagonistas de las últimas horas en las redes sociales. Sus reflexiones sobre el idealismo, la sociedad y la dificultad de aceptar la realidad han vuelto a despertar el interés de miles de usuarios. Una de sus principales referencias es el Quijote, la obra de Miguel de Cervantes que utiliza para explicar por qué, a su juicio, vivir permanentemente de acuerdo con ideales puede terminar alejándonos de lo que realmente sucede a nuestro alrededor.
El experto ha compartido un análisis de la novela con motivo de una nueva edición publicada por HarperCollins, para la que ha escrito una introducción. En su intervención, establece un paralelismo entre el protagonista de Cervantes y quienes construyen una visión idealizada del mundo, hasta el punto de confundir sus deseos con los hechos.
"Si se fijan, pocas cosas han cambiado desde entonces hasta hoy", comienza señalando.
La lección de el 'Quijote' sobre vivir en un mundo de ideales
Para explicar su planteamiento, Maestro recurre también a otra de las grandes obras de la literatura fantástica: El Señor de los Anillos. El catedrático plantea a sus seguidores una pregunta: ¿sería posible vivir de acuerdo con un universo de fantasía?. "Lean ustedes El Señor de los Anillos y díganme si podrían vivir así. Si su respuesta es afirmativa, son don Quijote de la Mancha, que creen que pueden vivir conforme a las normas de caballería", comenta.
El teórico cuestiona la tendencia a interpretar el mundo desde las aspiraciones personales, sin tener en cuenta las limitaciones que impone la realidad. Incluso bromea con la posibilidad de disponer de un anillo mágico para conseguir aquello que desea: desde ganar la Lotería de Navidad hasta disfrutar de una salud infinita.
Su reflexión llega a la religión, la filosofía y la ideología, pero también a la política. Disciplinas que, según su interpretación, pueden convertirse en herramientas para construir explicaciones imaginarias de lo que ocurre.
"La realidad no cambia porque la interpretemos imaginariamente, religiosamente, filosóficamente o ideológicamente", sostiene. Y añade una de las frases más contundentes de su discurso: "No se puede transformar la realidad, te transforma a ti".
Para Maestro, el problema aparece cuando una persona termina creyendo que su interpretación de los acontecimientos puede sustituir a los propios hechos. "Es el idealista el que se engaña a sí mismo y el que precipita su propio fracaso".
"Los ricos no tienen ideología, tienen dinero"
No es la primera vez que Jesús G. Maestro genera debate con sus opiniones sobre la sociedad. Hace unos meses, el catedrático también llamó la atención durante su intervención en Herrera en COPE, con Alberto Herrera, donde abordó la influencia de las redes sociales en la educación y lo que considera un proceso de "ignorancia cultural".
En aquella conversación dejó otra frase que tuvo una amplia repercusión: "Los ricos no tienen ideología, tienen dinero. La ideología es la emoción de los pobres".
El experto desarrolló esta idea contraponiendo la capacidad económica y las creencias con las que, en su opinión, algunas personas intentan encontrar respuestas a sus problemas. "Los pobres viven emocionados con diferentes ideologías, pero son formas de creer en soluciones que a veces son posibles y otras veces no son posibles", explicó.
Maestro insiste en que una cosa son las convicciones personales y otra muy distinta los hechos. "Una cosa es lo que uno crea o piensa, y otra cosa es lo que diga la realidad", advierte.
Maestro: "¿Es la política una forma ficticia de interpretar la actualidad?"
El catedrático considera que la novela de Cervantes continúa ofreciendo herramientas para comprender comportamientos humanos que siguen presentes siglos después de su publicación.
"Si algo nos enseña el Quijote de Cervantes es que el idealismo conduce al fracaso", afirma. Para Maestro, el idealismo puede funcionar como un mecanismo de defensa frente a aquello que resulta incómodo o difícil de asumir.
"Básicamente, el idealismo es el miedo a la realidad; y cuando tenemos ese miedo buscamos recursos ideales que tratan de sortear esa debilidad que tenemos", explica.
El resultado, según su análisis, es que algunas personas terminan construyendo una realidad a la carta, adaptada a sus deseos y alejada de los acontecimientos objetivos. Una forma de interpretar el mundo que puede proporcionar refugio, pero que no modifica las circunstancias que se intentan evitar. "Es una mentira, pero es que la realidad es muy dura", reconoce.