Actualizado hace 44 minutos
La Real Sociedad no mereció el 0-3 con el que finalizó su partido contra el Atlético de Madrid. Para que esto sucediera se dieron una serie de circunstancias en el juego todas ellas en contra de los intereses del conjunto txuri urdin.
Primero un penalti a favor de los visitantes que no lo pareció. A Ochieng le dio el balón en el brazo, pero venía de un rebote en el muslo, lo que según la norma no debiera castigarse como pena máxima. Martínez Munuera no lo dudó y se fue al punto.
El gol de Grimaldo en el 83 dejaba un escenario complicado para el desenlace final. Pero quedaba tiempo para intentarlo. Sin embargo, la Real se volvió a descoser, los cambios de Matarazzo no ayudaron al retirar del campo a pesos pesados como Soler y Yangel y meter a Gorrotxa, que todavía no está a tope físicamente, al menos esa es la sensación, y a Zakharyan, un futbolista que no está ni se le espera. El otro centrocampista era Sucic, siempre más preocupado en mirar la portería contraria que echar un cable en defensa.
Para entonces Simeone había ganado la batalla en la medular. Las entradas de Koke, Cardoso, incluso Arnau Ortiz, le dieron un aire diferente. Y ahí el equipo colchonero encontró los caminos centrales para matar el choque. Primero Jonathan David y después Giuliano protagonizaron una goleada inmerecida. Sencillamente porque hasta el penalti la Real estaba en partido.