El Juzgado de Instrucción número 4 de Pamplona ha asumido formalmente este jueves la investigación judicial del homicidio y posterior descuartizamiento de P.P.R., un ciudadano francés de 60 años cuyos restos mortales fueron hallados a principios de agosto en el embalse de Yesa. La causa, instruida inicialmente en Aragón tras la localización de los restos, ha sido transferida a los juzgados de la capital navarra por ser este el lugar donde presuntamente se perpetró el crimen a comienzos del pasado mes de agosto. El único investigado por estos hechos es el compañero de piso del fallecido y dueño del inmueble, el pamplonés Endika Basterrechea, quien permanece en prisión provisional, comunicada y sin fianza en la cárcel de Zuera tras confesarse autor del ataque mortal derivado de una fuerte discusión por la renta del alquiler.
Inhibición judicial desde Ejea de los Caballeros
La remisión del expediente se ha consumado tras recibir la Sección de Instrucción número 4 del Tribunal de Instancia de Pamplona las actuaciones remitidas desde la plaza número 1 de la Sección Civil y de Instrucción de Ejea de los Caballeros (Zaragoza). El juzgado aragonés acordó su inhibición formal en favor de la justicia navarra al constatarse que la comisión de los presuntos delitos tuvo lugar en una vivienda de la avenida de Zaragoza, en el barrio pamplonés de La Milagrosa. Hasta la transferencia de la causa, el órgano judicial de Ejea se encargó de las primeras diligencias urgentes motivadas por la aparición de los restos humanos en el término municipal de Sigüés.
Fue el propio magistrado aragonés quien decretó el pasado 10 de septiembre el ingreso en prisión incondicional de Basterrechea a solicitud de la Fiscalía y del juzgado. La adopción de esta medida cautelar privativa de libertad se justificó en la gravedad del delito imputado, un elevado riesgo de fuga y la necesidad de evitar la destrucción u ocultación de pruebas. En el marco del procedimiento, además del presunto delito de homicidio o asesinato, al acusado se le atribuyen los delitos de profanación y ocultación de cadáver.
Una acalorada discusión por el alquiler en La Milagrosa
El origen de este trágico suceso se sitúa en torno al 2 de agosto en el interior del inmueble que compartían la víctima y el acusado en la capital navarra. Según la investigación judicial y la propia declaración del detenido, el desencadenante de la agresión fue una fuerte disputa económica relacionada con el pago de la renta del arrendamiento. Endika Basterrechea, que residía en la vivienda desde hacía un año y ostentaba la propiedad del inmueble, exigió a su compañero la cuota correspondiente al alquiler.
La víctima, P.P.R., era un hombre de nacionalidad francesa de 60 años de edad, divorciado y con una larga trayectoria afincado en Navarra, donde había trabajado en el sector de la limpieza de superficies. Diversos testimonios prestados por los vecinos del edificio confirmaron a las fuerzas de seguridad que la relación diaria entre ambos hombres distaba de ser apacible, manifestando que las discusiones y problemas de convivencia eran constantes.
Ataque con hacha
Durante su comparecencia ante la autoridad judicial de Ejea de los Caballeros, el investigado admitió haber acabado con la vida de su compañero de piso. Basterrechea sostuvo en su interrogatorio que actuó motivado por una supuesta legítima defensa al ser atacado previamente por la víctima. Tras ese primer enfrentamiento, según el relato ofrecido ante el juez, reaccionó asestándole a la víctima varios golpes mortales utilizando un hacha.
El detenido declaró que, tras percatarse de que el inquilino yacía sin vida en el suelo de la vivienda, entró en un estado de shock. Fue en ese momento cuando resolvió descuartizar el cadáver con la intención deliberada de deshacerse de los restos mortales y ocultar las evidencias del crimen en el piso.
Reparto de los restos en Yesa
Una vez seccionado el cuerpo en el inmueble pamplonés, el acusado transportó y repartió las partes anatómicas por diversos puntos de la geografía aragonesa, concentrándose principalmente en el entorno del embalse de Yesa y municipios limítrofes. En su confesión ante el magistrado instructor, el propio imputado reconoció haber arrojado algunos de estos restos en vertederos y contenedores de basura de la zona.
El macabro hallazgo se produjo la jornada del 4 de agosto, apenas dos días después de la fecha aproximada en la que se perpetró el crimen. Una familia que paseaba por la orilla del pantano en el término municipal de Sigüés (Zaragoza) localizó los primeros restos humanos y dio aviso inmediato a las autoridades. La localización del cadáver descuartizado motivó la puesta en marcha de un complejo dispositivo conjunto de investigación entre la Guardia Civil y la Policía Foral.
Las intensas pesquisas desarrolladas por ambos cuerpos policiales permitieron situar a Basterrechea como el principal sospechoso del homicidio. No obstante, los investigadores postergaron su detención hasta que el juzgado dispuso el levantamiento del secreto de las actuaciones. Ahora, con el sumario ya en manos del Juzgado de Instrucción número 4 de Pamplona, la justicia navarra asume íntegramente la dirección del caso para culminar la instrucción judicial de este horrendo crimen.