Vida y estilo

Un italiano, a punto de morir por comer demasiadas lentejas

El hombre sufrió un desgarro completo del esófago al intentar vomitarlas
Un plato de lentejas con verduras. / Freepik

En Italia no comen doce uvas en las campanadas para celebrar la llegada del nuevo año, sino que comen lentejas. Es una tradición que se remonta a la antigua Roma, donde este alimento se consideraba un símbolo de buena suerte, prosperidad y riqueza. Así, se regalaban bolsitas de lentejas con la esperanza de que se convirtieran en dinero.

Al borde de la muerte

Pero esas lentejas casi acaban con la vida de un italiano. En este caso no fue en Nochevieja, sino unos días antes, pero el hombre, de 77 años, estuvo a un paso de la muerte por haber comido demasiadas lentejas. Algo que puede alarmar a quienes adoran este plato, pero que tampoco hay que dramatizar, pues se trata de una situación excepcional.

Según explica el diario italiano Corriere della Sera, el señor ingirió demasiadas lentejas, lo que le provocó una extraña dolencia llamada síndrome de Boerhaave, que es un desgarro espontáneo y completo del esófago. El cirujano que lo atendió, Alberto Brolese, detalla que suele ocurrir después de un esfuerzo intenso que puede ser un vómito forzado. Eso provoca que el contenido gástrico se derrame en el tórax, con lo que es necesaria una cirugía inmediata para poder salvar la vida de la persona que lo sufre, porque puede ser mortal.

Un síndrome que, dentro de que no es habitual, se presenta en personas mayores, porque tienen los tejidos más rígidos. En su caso, el hombre se sintió empachado después de comer muchas lentejas y le entraron ganas de vomitar, pero la comida no retornó por la boca, sino que acabó en el tórax, con lo que la vida del señor corría verdadero peligro. De hecho, Brolese asegura que la tasa de mortalidad del síndrome de Boerhaave alcanza el 80%.

El cirujano, a la carrera

El médico tuvo que poner de su parte para salvarle la vida, porque se encontraba con su familia de vacaciones en Adria, cerca de Venecia y a más de 200 kilómetros del Hospital Santa Chiara de Trento donde luchaba por seguir vivo el anciano y donde Brolese es director de Cirugía General.

Cuando lo avisaron, consciente de que el cirujano que había en ese momento era joven y la intervención era muy complicada, no dudó en coger su coche y dirigirse a Trento, pero se encontró con una retención de 20 kilómetros de la que salió agitando un pañuelo blanco por la ventanilla para que lo dejaran pasar por el carril de emergencias, consciente de que cada segundo contaba. Una patrulla policial lo interceptó y, cuando les explicó lo que pasaba, lo escoltaron para que llegara lo más rápido posible.

Tras cuatro horas de cirugía, en la que optó por la cirugía esofágica, pudo estabilizar al paciente, que ya se encuentra fuera de peligro y mejorando, aunque el susto no se lo quita nadie. Habrá que ver si vuelve a comer lentejas, por muy navideña que sea la tradición en Italia

01/01/2026