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La ermita de Santa Catalina, uno de los enclaves más emblemáticos e icónicos de Mundaka, ha sido objeto esta madrugada de un incendio provocado que ha calcinado el letrero informativo del templo y diversos elementos de madera situados en el interior junto al acceso. La rápida llamada de los vecinos de las inmediaciones y la pronta llegada de los efectivos de bomberos han sido determinantes para evitar que las llamas se propagaran por la estructura y redujeran a cenizas la totalidad del templo.
Los hechos se han registrado sobre las 04.00 horas de la mañana, cuando las llamas han comenzado en el edificio religioso. Por fortuna, residentes en la zona se han percatado con celeridad de la humareda y la presencia del fuego, dando de inmediato la voz de alarma a los servicios de emergencia. La rápida intervención de los bomberos desplazados hasta el lugar ha logrado sofocar el conato antes de que alcanzara mayores proporciones. "Si llega a seguir el fuego se podía haber quemado todo el coro, que es íntegramente de madera", explican con enorme preocupación desde la asociación local Musutruk, cuyos integrantes se muestran consternados por la gravedad de lo sucedido.
El letrero ha quedado calcinado
Desde el colectivo cultural y vecinal recuerdan que esta no es una situación aislada en el emblemático enclave costero, expuesto habitualmente a la incivilidad por su ubicación. "Al estar en una zona aislada, los actos vandálicos se suceden periódicamente, y hemos hablado también con la alcaldesa en alguna ocasión para que se vigile la zona y se refuerce la seguridad del entorno", advierten con firmeza tras este último suceso.
Tras realizar la correspondiente valoración de los destrozos causados, la asociación Musutruk ha interpuesto ya la correspondiente denuncia ante la comisaría de la Ertzaintza de Bermeo con el fin de que se investiguen los hechos y se identifique a las personas responsables de este ataque. Desde la entidad han vuelto a apelar al civismo y al respeto colectivo, recordando con contundencia que este tipo de actuaciones incívicas generan "daños irreparables al patrimonio histórico y cultural" que pertenece a toda la ciudadanía.