Un ertzaina ha afirmado que el principal acusado de la muerte de Lukas Agirre le requirió cuando estaba en los calabozos porque "quería hablar" y le dijo que "se le había ido la olla y había matado a un chico", lo cual "ratificó" después delante de su letrada.
En la cuarta jornada del juicio que por estos hechos se desarrolla en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa contra tres acusados, dos hombres, uno por presuntamente ser el autor material de los dos navajazos mortales que recibió el joven hernaniarra de 24 años el día de Navidad de 2022 en la plaza Okendo de Donostia, en las inmediaciones de una discoteca, el otro presunto dueño del arma y por tanto colaborador, y la tercera por presuntamente encubrirlos, han comparecido como testigos once ertzainas en la jornada de mañana.
Entre ellos se encontraba el jefe de operaciones de la comisaría de la capital guipuzcoana aquel 25 de diciembre, que el pasado año fue condenado por cohecho por ofrecer ayuda en un juicio a un acusado a cambio de droga y que se encuentra inhabilitado "temporalmente". Según ha señalado tras hablar con la madre del acusado principal, ella y su hijo se personaron aquel día en la comisaría donostiarra sobre las nueve de la mañana por la puerta de atrás, ya que en la principal se encontraban familiares y allegados de la víctima.
El agente ha explicado que, por la tarde, una de las agentes encargada de la custodia de los detenidos le trasladó que el acusado principal, al que "solo conocía de ese día", "quería hablar" con él porque "quería confesar". Tal y como ha indicado, fue entonces al calabozo, en presencia de otra agente, y el acusado principal le confesó que "se le había ido la olla y que había matado a un chico", lo cual él puso en conocimiento del instructor jefe.
Además, el segundo acusado también "requirió" hablar con él a última hora de la tarde" y le comunicó "dónde estaba la navaja, que era de su propiedad y que se la había dado" al principal acusado, antes de la agresión a Agirre.
El ertzaina ha insistido en que ambas confesiones tuvieron lugar delante de otra agente. También ha señalado que aquel día fue "una locura" con "poco personal" y ocho personas detenidas por diferentes causas, así como que el principal acusado estaba "muy nervioso y quería fumar", por lo que le acompañó en varias ocasiones.
También ha relatado hablar con la madre del acusado principal, aunque ha rechazado que se interesara por droga que pudiera tener éste en casa y no recuerda si le pidió a su madre que le diera tres gramos de cocaína que guardaba en el domicilio.
La defensa del acusado principal ha insistido en esta cuestión, poniendo de manifiesto que este testigo, que aceptó año y medio de prisión y cuatro años y medio de inhabilitación el pasado año por cohecho, con atenuante de drogadicción, por ofrecer ayuda en un juicio a un detenido a cambio de droga en 2020, fue "un elemento nuclear" en la autoinculpación de su representado y su "condición podría alterar" la misma.
Este testigo también ha afirmado que como jefe de operaciones podía bajar a los calabozos si así lo consideraba "oportuno", sin dar cuenta de ello a superiores, ni al sistema informático 'Atxilo', donde se registran las detenciones, porque tenía "potestad" para ello. Por otro lado, preguntado por la defensa del segundo acusado sobre si se le llevó al médico cuando éste lo solicitó y se le facilitó medicación, ha señalado que "se le llevó cuando se le pudo llevar".