El inicio de las fiestas de Noáin ha estado marcado este miércoles por un incidente durante el chupinazo. Después de que Margarita Francisco Vázquez, presidenta del Club de Jubilados de Noáin, pronunciara las palabras de inicio de las celebraciones y se lanzaran los dos primeros cohetes sin incidentes, las chispas de esos dos cohetes han prendido en otros tres, que se han disparado hacia abajo y han explotado entre la multitud congregada en la plaza de los Fueros. Y este hecho ha provocado que 46 personas hayan resultado heridas de carácter leve, entre los que se encuentra una niña que ha sido trasladada al centro de salud, como consecuencia de las quemaduras provocadas por las chispas de esos cinco cohetes que han explotado. A todos ellos se les ha atendido en el Centro de Salud o profesionales sanitarios que se encontraban en el lugar.
Asimismo, otras tres personas han sido trasladadas hasta el Hospital Universitario de Navarra (HUN) por tener heridas de carácter "más considerable" en el dedo del pie y en la mano. El primero de ellos, el que ha sufrido una quemadura en el pie, ha sido uno de los fotógrafos de este periódico y otro ha sido uno de los empleados del Ayuntamiento de Noáin, quien se encargaba de transportar los chupinazos y, según ha contado, Mikel Navarro, alcalde de la localidad, "presenta quemaduras en la mano. Es algo más grave, pero nos han asegurado que se recuperará pronto". Dos de los tres heridos presentan un pronóstico reservado. "Todas las personas se encuentran fuera de peligro, dentro de la evolución propia de sus lesiones", han comentado desde el Ayuntamiento en un comunicado.
Relato de los hechos
Después, varios cohetes más —unos cinco, según indican algunos testigos— han explotado dentro del propio balcón, que en ese momento estaba lleno de gente.
Hasta el lugar, se han desplazado tres ambulancias junto con efectivos de bomberos. Desde el ayuntamiento, agradecen "la rápida y eficaz actuación de los servicios sanitarios, de las fuerzas de seguridad y del personal del Centro de Salud como por parte del personal sanitario que se encontraba presente en las dependencias municipales".
Dos médicos han llegado al lugar y han comenzado a atender a los heridos. Varias ambulancias se dirigen a la zona, junto con efectivos de bomberos. La situación es ahora caótica, con confusión y miedo entre las personas que esperan a ser atendidas.
La sucesión de explosiones provocó que el balcón quedara lleno de humo y obligó a interrumpir momentáneamente el desarrollo del acto. La situación generó preocupación entre las personas que se encontraban en las inmediaciones.
"Esto no tenía que ser así", explicó uno de los integrantes de la txaranga, que había comenzado a tocar tras el lanzamiento del cohete. "Ya habíamos empezado a tocar y hemos parado porque no sabemos qué pasó", añadió.
Ante lo ocurrido, Bomberos y Policía permanecieron en la zona para mantener la calma entre los presentes y tratar de determinar qué había sucedido con los cohetes.
El incidente se produjo prácticamente al comienzo de unas fiestas que habían arrancado con el tradicional lanzamiento del chupinazo, protagonizado este año por la presidenta del Club de Jubilados de Noáin.
El Ayuntamiento del Valle de Elorz desea trasladar un mensaje de tranquilidad a toda la ciudadanía y, en especial, a las personas afectadas y a sus familias, al tiempo que agradece la colaboración y comprensión de todos los vecinos y visitantes.
Preocupación por los txikis y oídos resentidos
Virginia Anso, madre de una de las concejalas txikis de Noáin, contaba minutos después del suceso que, en cuanto han comenzado a escucharse los estallidos, la principal preocupación en el balcón han sido los txikis. "Hemos empezado a gritar '¡Los niños, los niños!'. Ha sido muy agobiante", explicaba.
Les habían indicado que cada niño podría llevar a un solo acompañante, pero, igualmente, "eso estaba llenísimo y es complicado evacuar a tantas personas cuando ocurre un imprevisto", ha añadido.
Mientras, Aurelia Narcisa, una vecina de 72 años del municipio que también se encontraba en el balcón, admite que todavía está algo aturdida después de los estruendos. "Me han dicho que no me ponga el audífono en todo el día porque no me escucho bien ni a mí misma", se quejaba.