Los drones ucranianos han alcanzado en las últimas horas el complejo de refinerías de petróleo de Bashneft, en la región rusa de Bashkortostán, a más de 1.500 kilómetros de la frontera entre los dos países, mientras Moscú ha lanzado nuevos ataques contra la red eléctrica ucraniana.
Fuentes conocedoras del ataque han informado a la agencia de noticias Bloomberg de los impactos de los drones ucranianos, circunstancia que no ha sido confirmada de forma oficial ni por las autoridades rusas ni por la empresa matriz de las refinerías, Rosneft PJSC.
Sin confirmación oficial ni por las autoridades rusas
En la zona hay tres refinerías: Novoil, Ufimski y Ufaneftejim, que suman una capacidad total de procesamiento de más de 470.000 barriles diarios, unos 23,5 millones de toneladas al año.
El viernes Ucrania ya alcanzó una importante refinería de Rosneft PJSC en Samara en lo que supone el primer ataque confirmado sobre una planta rusa de este tipo en las dos últimas semanas, coincidiendo con un llamamiento del presidente estadounidense, Donald Trump, a evitar ataques contra refinerías rusas. Kiev parecía haberse concentrado en fábricas, centros de datos y logísticos, industrias químicas y aeropuertos.
Kiev también ha atacado este sábado con misiles la planta de Kamenski, en Rostov, según ha confirmado el Ejército ucraniano. En estas instalaciones se fabrica combustible para cohetes, según las Fuerzas Armadas ucranianas.
Mientras, Rusia continúa con ataques contra infraestructuras ucranianas como los puertos del mar Negro, las instalaciones eléctricas, puentes y ferrocarriles. Drones rusos Shahed han impactado en una central eléctrica de Kiev y en Dnipró han sido atacadas varias subestaciones eléctricas. Rusia ha informado de ataques contra la infraestructura de transporte utilizada por las fuerzas ucranianas, contra centros de almacenamiento de drones y robots terrestres, almacenes de munición y puntos de lanzamiento.