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La principal manifestación de este sábado en Francia ha arrancado en el este de París, con un recorrido limitado y un amplio dispositivo policial. Es el tercer sábado consecutivo de movilizaciones contra el elevado coste de la vida y el deterioro de los servicios públicos.
La marcha sindical ha partido de la Puerta de Bagnolet después de que el Consejo de Estado avalara la decisión de las autoridades de impedir un recorrido más céntrico, entre las plazas de la Bastilla y de Nación. Los organizadores consideran que estas restricciones buscan frenar las protestas sin atender sus reivindicaciones.
Controles, cierres de metro y comercios protegidos
El centro de París ha amanecido con una fuerte presencia policial, controles a pasajeros y comercios con los escaparates protegidos con paneles. Está previsto el cierre de unas cuarenta estaciones de metro durante la jornada, en un dispositivo que también incluye vigilancia aérea.
El Gobierno ha movilizado 70.000 policías y gendarmes en todo el país, con blindados, drones y helicópteros, ante el riesgo de disturbios y los llamamientos en redes sociales a cometer saqueos durante Halloween.
Además, se han impuesto toques de queda en algunas zonas de la capital y restricciones que impiden a los menores circular sin un representante legal a partir de las 21.00 horas en varios barrios.
Los estudiantes preparan nuevas movilizaciones
Los sindicatos estudiantiles, protagonistas de las protestas desde los bloqueos de institutos iniciados en septiembre, han advertido de que mantendrán las movilizaciones si el Ejecutivo no responde. Con la vuelta a las clases tras las vacaciones, prevén retomar los bloqueos desde el martes y participar en la huelga general convocada para el 5 de noviembre.