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Humanidad, solidaridad y empatía son tres palabras que atraviesan los relatos de los hermanos Yolanda y Óscar Lancha, y la hija de este, Belén. Tres miembros de una familia de Toledo que han contribuido desde distintos ámbitos laborales a la atención de las personas afectadas por el trágico accidente ferroviario del pasado miércoles en Urda, pero que comparten una voluntad de servicio y compromiso con los demás. Óscar, jefe de dotación del Parque de Bomberos de Toledo, participó en las labores de emergencia; su hermana Yolanda, fotoperiodista de La Tribuna de Toledo, acercó a los lectores el alcance humano de lo ocurrido, y Belén, estudiante en prácticas de Neumología en el Hospital Universitario de Toledo, colaboró en la atención a los supervivientes trasladados al centro sanitario.
Son tres miradas de un mismo episodio que también dejó espacio para la cooperación: el auxilio, la atención hospitalaria y la información veraz. Los Lancha mantienen, además, un vínculo muy especial con Euskadi, y particularmente con Durango.
En este municipio vizcaino estuvo encarcelada durante la Guerra de 1936 una familiar represaliada, que perdió a su hija, Angelita, en un posible caso de bebé robado por las monjas de la época, una historia que este periódico contribuyó a sacar a la luz. Son dos episodios separados por décadas y cientos de kilómetros, pero conectados por una historia umbilical y por la huella que dejan quienes, en circunstancias muy distintas, se ponen al lado de los demás.