La jueza que investiga el apaleamiento de un muñeco que representaba al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, frente a la sede nacional del PSOE durante la Nochevieja de 2023, ha suspendido la declaración como testigo prevista para este jueves del exsecretario de Estado de Comunicación del Gobierno Francesc Vallés, porque no se ha podido citarle formalmente.
La instructora había llamado a Vallés para preguntarle por un resumen de prensa que recibió Sánchez el 1 de enero de 2024, horas después de los hechos, pero el requerimiento formal no ha sido posible de llevar a cabo, según fuentes jurídicas consultadas por Europa Press.
El despacho Valmaseda Abogados, que representa a uno de los investigados, ha explicado a Europa Press que "las dificultades para la localización efectiva del testigo, unidas a la premura de los plazos procesales, han impedido igualmente al órgano judicial practicar la correspondiente citación".
Asimismo, según el despacho, Vallés manifestó su negativa a comparecer de forma voluntaria mientras no haya un requerimiento judicial formal conforme a las garantías legalmente previstas.
Germán Núñez, uno de los seis investigados por un presunto delito de amenazas contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
"Apelación directa" a su "muerte"
Sánchez declaró por escrito ante la jueza que el apaleamiento de ese muñeco fue una "apelación directa" a su "muerte" y una "invitación real" para que alguien "se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real" contra él o su familia, según su testimonio, al que tuvo acceso esta agencia de noticias.
Personado como acusación particular, el también líder del PSOE detalló que tuvo conocimiento de la escena a primera hora del 1 de enero a través de un resumen de prensa de su gabinete.
"Repugnante agresión y destrucción"
De esa forma se enteró de la "repugnante agresión y destrucción" de la figura representativa de su persona, mientras que también constató que en las retransmisiones en directo del momento, a través de redes sociales, abundaban "comentarios violentos, soeces, injuriosos y ofensivos" contra su integridad, agrega el presidente.
Sánchez denunció que lo que se convocó como "un acto lúdico y de protesta política" --tomar las uvas frente a la sede del PSOE en la madrileña calle Ferraz-- "ocultaba una acción perfectamente organizada de violencia política e intimidación".
Insinuaciones homicidas
Así, tuvo la sensación de que el encuentro desembocó en "una violenta manifestación de odio" con exhibición de símbolos preconstitucionales, coacciones y amenazas dirigidas contra su persona, subrayó.
"No sólo se vertieron graves ofensas e insinuaciones homicidas que alcanzaban incluso a miembros de mi familia, sino que el momento culminante de la puesta en escena incluía la exhibición de una figura representativa de mi persona que, tras ser colgada de un semáforo, era golpeada, apaleada y despedazada", indicó.
"Deshumanización" hacia él y su familia
Igualmente, avisó de que la "deshumanización" hacia él y su familia provocada por el apaleamiento "podía legitimar la comisión de actos violentos contra personas y espacios vinculados" al PSOE.
"Soy consciente del impacto de los hechos relatados y del clima de intimidación que, en último término, perseguía un acto repleto de simbología contraria a nuestro sistema de libertades. No era a Pedro Sánchez a quien se estaba 'colgando, apaleando y quemando en público', sino a quienes exhiben sintonía o militancia con un proyecto político plenamente comprometido con nuestro ordenamiento constitucional y la democracia en España", incidió.