La fiesta no da tregua en Oñati. Tras el ambiente vivido el pasado fin de semana en Olabarrieta, la agenda festiva continúa su ruta con los sanmiel txikis. Tres jornadas, de viernes a domingo, donde la música, la gastronomía, las kalejiras a ritmo gigante y otras muchas citas prometen diversión.
El pistoletazo de salida llegará mañana con una tarde que irá ganando intensidad hasta bien entrada la noche. La travesía en bicicleta de montaña abrirá el programa (16.30 horas), antes de que el esperado txupinazo marque oficialmente el inicio de las fiestas (19.00). A partir de ahí, la kalejira de gigantes y cabezudos, pintxopote, degustación de cerveza artesana, el acto en recuerdo de los presos y la animación de la txaranga Kitadelpare tomarán el barrio. El apartado musical incluye los conciertos de los grupos Ospel, Ezpalak y Ganibet (desde las 22.00), seguidos de una 'Dj fest' en la txosna.
Por la mañana marianitos y por la noche conciertos
El sábado mantendrá el pulso festivo desde la mañana, con propuestas para todos los gustos: desde un campeonato sub-16 de ajedrez hasta degustaciones de chorizo y caldo, pasando por el poteo musicalizado a base de marianitos. No faltarán las citas clásicas como el torneo de futbolín (16.00), el puesto de talos (18.30) o la misa en recuerdo de las y los vecinos fallecidos este año (19.30). Ya por la noche, la música volverá a ser protagonista con la elektrotxaranga Hamarru y los conciertos de Mallet, Gaitz Erdi! y Hazas (22.30).
Dantzas, lunch, comida popular...
El domingo pondrá el broche final a las San Miel Txiki jaixak. Aita Madina Txistulari taldea marcará los primeros compases de la jornada, que a partir de las 11.00 horas darán paso a las y los pequeños dantzaris de Oñatz, en homenaje a ‘Txutxin’. Habrá también espacio para el encuentro vecinal, con lunch para las mujeres del barrio, la música de Errepidean (13.00) y la comida popular. La tarde continuará con mus, gigantes y txorimalos (18.30), y más música en directo con Esanezin (19.30), antes de cerrar las fiestas con el sorteo final y el simbólico lanzamiento del cohete de despedida.
Tres días intensos que confirman que los sanmiel txikis no son solo unas celebraciones más, sino una cita marcada en rojo. Todo ello, además, bajo un mensaje claro de la organización: tolerancia cero ante cualquier agresión.