Rusia ha reconocido formalmente el fracaso de los compromisos alcanzados en agosto de 2025 en la cumbre de Anchorage (Alaska) entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, para intentar instaurar la paz en Ucrania. La diplomacia rusa atribuye el colapso de las conversaciones a Washington por su incapacidad para hacer cumplir a Kiev lo acordado y por adoptar las posiciones de la UE, aunque el Kremlin ha manifestado que mantiene las puertas abiertas a recibir nuevas propuestas que resulten aceptables para sus intereses.
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, se pronunció al respecto desde Kirguistán, donde participaba en una reunión de ministros de la Organización de Cooperación de Shanghái, tras haberse reunido previamente en Manila con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. "Respecto al fracaso de los acuerdos de Anchorage, probablemente necesitamos comprender quién falló exactamente", declaró Lavrov. El jefe de la diplomacia rusa explicó que el mandatario norteamericano confió en que el presidente ucraniano cedería: "El presidente de EE.UU. dijo que Zelenski haría lo que él propuso. Bueno, no funcionó".
Donald Trump y Vladimir Putin se reúnen en Alaska bajo el lema 'Persiguiendo la paz'
Los compromisos de Alaska, que nunca llegaron a hacerse públicos oficialmente pero que la prensa internacional relacionó con un cese de hostilidades por parte de Moscú si las tropas ucranianas abandonaban voluntariamente la región del Donbás, provocaron un fuerte impacto diplomático. Sin embargo, Rusia sostiene que la postura inflexible de Kiev, influenciada por los países europeos, bloqueó el proceso. Lavrov citó las declaraciones del ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, asegurando que "enterraron los acuerdos de Anchorage", y recordó que el presidente francés, Emmanuel Macron, llegó a dar por inexistentes dichos pactos. "Si estas son las opiniones que comparten los estadounidenses, ¿qué podemos hacer?", cuestionó el ministro.
Por su parte, el Kremlin defiende que actuó con buena fe durante las negociaciones. Dmitri Peskov, portavoz del presidente ruso, declaró a la televisión pública de su país que Moscú aceptó la propuesta inicial de la Casa Blanca, "pero ésta no fue aceptada por los ucranianos, y los estadounidenses no pudieron convencer a los ucranianos, no pudieron doblar el brazo a los ucranianos instigados por los europeos", afirmó el portavoz.
El "dualismo" estadounidense
Moscú denuncia además la contradicción que supone la mediación de Washington mientras continúa el envío de material bélico a Ucrania. Peskov se refirió a esta situación como "el dualismo de la Administración Trump", señalando que EE.UU. sigue "insuflando armamento a Ucrania". En la misma línea, Lavrov denunció el "rechazo arrogante, incluso desdeñoso" del Gobierno ucraniano a la iniciativa norteamericana, argumentando que Zelenski cuenta con un "suministro masivo de armas y enormes cantidades de drones", respaldados por apoyo de inteligencia y la red satelital Starlink facilitados por EE.UU.
A pesar del fracaso diplomático en Anchorage, las puertas no están cerradas del todo. El secretario de Estado Marco Rubio admitió tras su encuentro con Lavrov -que calificó la mediación estadounidense como “improductiva” desde la llegada de Trump al poder en enero de 2025- que la resolución del conflicto en Ucrania exige "nuevas ideas". Desde el Kremlin se aguardan estos nuevos movimientos: "Seguimos abiertos a las propuestas, a las discusiones. Por supuesto, éstas deben ser aceptables, en primer lugar, para nosotros", indicó Peskov, alabando la “sinceridad” de Washington “en su deseo” por encontrar una salida, aunque advirtió de que, si no hay perspectivas pacíficas, Rusia irá "hasta el final, hasta la victoria final". Lavrov concluyó recordando que, pese a preferir la vía diplomática, "los objetivos fijados por el presidente ruso, Vladímir Putin, en junio de 2024, como él mismo ha recalcado repetidamente, se cumplirán".