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Respaldo casi unánime de la asamblea de Tubos Reunidos en Amurrio al fin de la huelga

Trabajadores de la acería piden reincorporarse tras el apoyo casi unánime en la votación, en la que, de los 234 votos emitidos en la votación, 232 fueron favorables a finalizar el paro indefinido
Tensa asamblea de la plantilla de Tubos Reunidos en Amurrio / Natalia Zamora

La asamblea en Tubos Reunidos Amurrio, impulsada por un 25% de la plantilla, votó hoy poner fin a la huelga indefinida que está en vigor en la planta desde el 16 de marzo por 232 votos a favor, una abstención y otro en contra, de un total de 234 sufragios emitidos. Los resultados de la votación han sido comunicados tanto a la dirección empresarial como a la autoridad competente. A partir de ahora se abre la interrogante de si se reiniciará la actividad en la factoría, ya que la mayoría sindical del comité de empresa, que ostentan ELA, LAB y ESK, niega validez a esa asamblea. 

Los trabajadores -la plantilla de Tubos Reunidos en Amurrio la forman alrededor de 900 trabajadores- estaba citada a las 9 de la mañana para un encuentro en el que se planteaban dos cuestiones. Por un lado, plantear a la plantilla si deseaba un referéndum para seguir o no con la huelga indefinida y, en caso de apoyar la consulta, votar ese mismo día. En el primer caso, la primera de las votaciones fue respaldada con el voto favorable de los 234 presentes. En la segunda, los apoyos favorables a poner término a la huelga indefinida alcanzaron los 232 votos, con una abstención y un voto negativo. Las dos votaciones fueron personales y secretas.

Además de sobre los resultados, el foco estaba puesto sobre el desarrollo de la propia asamblea. Un grupo de unos 200 empleados de la fábrica llegó hasta la acería desde la estación ferroviaria, escoltados por una dotación de la Ertzaintza. A su llegada a la planta, en la explanada se encontraban ya trabajadores y delegados de ELA, LAB y ESK, que instalaron carpas y pancartas. Asimismo, se produjeron algunos intercambios de palabras, pero sin que se registraran incidentes. La asamblea, que de todas maneras comenzó con casi tres cuartos de retraso, se desarrolló con cierta normalidad dentro del clima de nerviosismo que está acompañando los últimos acontecimientos en torno a la situación de la factoría alavesa. En el exterior de la fábrica se concentraron un grupo de unas 200 personas opuestas a la celebración de la asamblea y que manifestaron su “indignación” frente al ERE en la empresa y lo que califican de “gestión nefasta” de la dirección, a la que acusaron de “impulsar”y “estar detrás” de la organización de la misma.

Una vez conocidos los resultados, queda por ver qué recorrido efectivo tienen los mismos. Trabajadores favorables al fin de la huelga tienen previsto transmitir a la empresa que desean reincorporarse al trabajo diario, sin menoscabo del derecho a la huelga que puedan ejercer otros, y plantearán a la empresa que se les faciliten medios de transporte para ello. Así lo confirmó a los medios al término de la asamblea Aitor González, representante de UGT, que reclamó que, entre otras medidas para garantizar la vuelta al trabajo, la empresa se avenga a fletar autobuses para que los trabajadores que “quieran volver a trabajar, puedan hacerlo”. “Lo que se va a hacer es enviar una solicitud a la empresa para que preste los medios y las herramientas necesarias para el que quiera, pueda entrar libremente a trabajar”, indicó. En este sentido, subrayó que “ni los que quieren entrar a trabajar van a quitar el derecho a huelga a los que quieren seguir de huelga, ni los que están de huelga tienen que quitar el derecho al trabajo a los que quieren entrar a trabajar”.

El punto de vista de los sindicatos que detentan la mayoría sindical en el comité es distinto. Tal y como han recalcado en los últimos días, insistieron en el mensaje de que la legitimidad para la desconvocatoria de la huelga general la tiene esta propia comisión, y no una asamblea, pese a que el convenio colectivo de la factoría incluya la potestad de convocar una cita como la de ayer con el 25% de firmas de la plantilla y de que el Departamento de Economía la considerase también ajustada a la legalidad. En una valoración, la delegada de ELA Zuriñe Miranda aseguró que, “al final quien puede desconvocar la huelga es quien la ha convocado, que es el comité de huelga”, para recalcar a continuación que “la plantilla de la empresa son 889 personas y la mayoría de esa plantilla no ha avalado esta asamblea, igual que nosotros”. Posteriormente, a través de una nota, la central indicó que ELA que la asamblea carece de validez, y la calificó de “irregular”. A su juicio, la asamblea “no puede alterar la convocatoria de huelga y el marco de representación de la plantilla”. Por su parte, ESK manifestó, a través de un comunicado, que el comité de huelga “no ha podido constatar la autenticidad de las firmas”. En opinión de la central, los convocantes de la samblea fueron “jefes y personas afines a la dirección” que “habían dado permiso a trabajadores de la planta de Trapagaran para entrar a la planta de Amurrio y participar en la asamblea”. “La huelga es la consecuencia, una acción de autodefensa, ante las intenciones de la dirección de la empresa de hacer a la plantilla pagadora de su mala gestión”, añadió el sindicato en una nota.

La gravedad de las cuentas financieras de Tubos Reunidos ha obligado a la empresa a acogerse a un concurso voluntario de acreedores. La deuda de la compañía asciende a 263 millones de euros, con un calendario de pagos que obliga a hacer frente a los mismos en los próximos tres años. La empresa trasladó el miércoles a los sindicatos que su situación es “extraordinariamente complicada” y advirtió de que, si no generan las condiciones necesarias para que alguien invierta en la compañía, el concurso de acreedores que ha registrado podría conducir al cese de la actividad y a la extinción de todos los contratos de trabajo.

Asimismo, les informó de que apenas tiene ingresos para atender los pagos corrientes de mayo y que, como consecuencia de su solicitud de concurso, suspende la aplicación del plan de viabilidad y del ERE tramitado, que implica la salida de 240 trabajadores de la empresa. La compañía argumentó que se encontraba en una situación de “insolvencia inminente” debido a las “tensiones de tesorería” de los últimos meses y que, según apuntaba, se habían agudizado debido a la huelga indefinida, que calificaba como una “paralización indeseada” de la actividad en su planta alavesa.

08/05/2026