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La cuenta atrás ha comenzado. La mítica ola de Punta Rocas, al sur de Lima, se prepara para convertirse del 6 al 15 de noviembre en el epicentro del surf mundial. Los ISA World Surfing Games 2026 reunirán a las principales potencias internacionales en una competición que tendrá un aliciente extraordinario: repartir las primeras plazas olímpicas por equipos para los Juegos de Los Ángeles 2028. Y en esa carrera, el surf vasco quiere ser protagonista.
Más de 50 países acudirán a la cita peruana, donde cada selección competirá con tres surfistas masculinos y tres femeninas. El sistema de clasificación ISA establece que los equipos mejor clasificados en los rankings masculino y femenino obtendrán una plaza olímpica adicional para sus respectivos comités olímpicos nacionales. Un premio de enorme valor que permitirá ampliar hasta tres el número de representantes por género.
Euskadi, pieza clave de la selección estatal
Históricamente, Euskadi es el motor principal del surf a nivel estatal. Sus surfistas no solo aportan talento individual, sino el volumen de puntos necesario para que el equipo pelee los puestos de vanguardia en la tabla general.
La representación vasca volverá a tener un peso importante. En categoría femenina, Nadia Erostarbe, integrante del Championship Tour, lidera un grupo en el que también figuran Ariane Ochoa, Janire González-Etxabarri y la joven Naïa Monte. Especial atención merece Janire, que buscará revalidar el título mundial.
En el cuadro masculino, Rubén Vitoria y los hermanos Kai y Hans Odriozola tratarán de demostrar su nivel en un escenario de máxima exigencia. La nota negativa será la ausencia del vizcaíno Yago Domínguez, que se ha fracturado el peroné en un momento especialmente delicado de la temporada. Su puesto lo ocupará el cántabro Jacobo Trigo.
Punta Rocas será una prueba de fuego. Su derecha potente, consistente y con secciones pesadas exigirá fortaleza física, lectura de ola y una enorme capacidad competitiva. Características que los surfistas vascos conocen bien gracias a su experiencia en rompientes como Mundaka, Meñakoz o Zarautz.
En un campeonato donde cada resultado individual suma para el objetivo colectivo y las rondas de repesca pueden resultar decisivas, no habrá margen para el error. El surf vasco afronta una oportunidad de oro para reivindicar su lugar entre la élite mundial y comenzar con fuerza el camino hacia Los Ángeles 2028.