Vida y estilo

Procesados que sí merecen la pena cuando vas al súper

Son prácticos y duraderos y, bien elegidos, los alimentos procesados pueden ser tan nutritivos como los frescos. Descubre cuáles pueden ayudarte a comer mejor y de forma saludable sin complicarte la vida
Setas en conserva, una opción saludable. / Magnific

Los alimentos procesados, durante los últimos años, no han tenido muy buena fama. Pero, no todos son iguales ni juegan en la misma liga. Hay opciones mínimamente transformadas que conservan gran parte de los nutrientes de los alimentos y que, además, facilitan una dieta equilibrada cuando el tiempo escasea.

Estos son algunos de los que sí merece la pena tener en la despensa:

Conservas de verduras

Judías verdes, alcachofas, espinacas, pimientos o tomates enlatados pueden ser tan interesantes como sus versiones frescas. Al recogerse en su punto óptimo de maduración y procesarse poco después, mantienen las vitaminas, los minerales y la fibra. Además, resultan especialmente útiles fuera de temporada y permiten preparar platos saludables en pocos minutos. La clave está en leer los ingredientes y que solo lleven la verdura, agua, sal y algún antioxidante (por ejemplo ácido ascórbico).

Pescados en lata

Atún, sardinas, caballa o mejillones en conserva son una fuente excelente de proteínas de alta calidad y de ácidos grasos omega 3, conocidos por su efecto antiinflamatorio y protector cardiovascular. Las versiones en aceite de oliva aportan más grasas saludables, mientras que las que las que son al natural resultan más ligeras.

Legumbres cocidas

Lentejas, garbanzos o alubias ya preparados ahorran horas en los fogones sin renunciar a sus excelentes beneficios para el organismo. Aportan fibra, proteínas vegetales, hierro y carbohidratos de absorción lenta que ayudan a mantener estable los niveles de energía.

Yogur

Es un buen ejemplo de los beneficios y ventajas del procesado, ya que es un alimento muy sano y que sin embargo no se encuentra en la naturaleza, pues se obtiene mediante el procesado de la leche con bacterias y a una temperatura específica.

Y los que no…

* Bollería industrial. Es cómoda y apetecible, pero suele concentrar grandes cantidades de azúcares refinados, harinas blancas y grasas de baja calidad. Éste cóctel provoca picos rápidos de glucosa, seguidos de bajadas bruscas de energía, favorece la inflamación y aporta muy pocos nutrientes de interés desde el punto de vista nutricional.

Te puede interesar:

Salud
Vitaminas: cuáles no deben faltar para tener buena salud

* Platos preparados ultraprocesados. Lasañas, pizzas o comidas listas para calentar suelen contener exceso de sal, grasas saturadas y aditivos destinados a potenciar el sabor y prolongar su conservación.

* Refrescos y bebidas azucaradas. Son una fuente importante de calorías vacías, sin apenas valor nutricional, y su alto contenido en azúcares simples favorece el aumento de peso, la desregulación del apetito y la fatiga.

23/05/2026