El lehendakari aumenta la presión sobre el Gobierno español para que cumpla los compromisos acordados, sobre todo, en relación con el autogobierno vasco. La legislatura estatal está muy cerca de su final en cualquier caso, porque terminará como muy tarde en julio del año que viene; pero, además, el presidente Sánchez no descarta un adelanto "técnico" de las elecciones e, incluso, este final podría precipitarse aún más tras la crisis migratoria y política de Ceuta, como intuyó el propio lehendakari Pradales hace unos días. Antes de que se produjera esta crisis, el PNV ya trabajaba con la hipótesis de que Sánchez convocara las elecciones generales en el primer trimestre de 2027, lo que dejaría apenas medio año exiguo para cumplir el Estatuto de Gernika y conseguir las competencias más complejas: gestionar las prestaciones de la Seguridad Social, el Fogasa que paga los salarios pendientes en las empresas en quiebra, o los puertos de Bilbao y Pasaia. El margen se estrecha, y el lehendakari ya tuvo que aplazar la comisión bilateral que iba a celebrar con Sánchez en julio ante el bloqueo en los traspasos de la Seguridad Social (mutuas colaboradoras, incapacidad temporal y prestaciones contributivas familiares por nacimiento, riesgos y cuidados). En este contexto, Pradales va a intensificar su marcaje sobre el Gobierno español y le va a pedir que acelere el ritmo. Lo hará en el pleno de política general que acogerá el Parlamento Vasco este jueves como arranque oficial del curso.
En el tradicional adelanto del discurso que se envía todos los años y que se registró este lunes en la Cámara, Pradales constata que "el Gobierno español no está cumpliendo todos los compromisos que ha firmado con Euskadi" y que "entramos en los minutos de descuento de la legislatura", razón por la cual "es necesario pisar el acelerador para dar cumplimiento a todos los acuerdos suscritos". Para el lehendakari, es urgente preparar al máximo a Euskadi para lo que pueda venir, y exprimir todas sus capacidades políticas. Y aprieta a Sánchez, en vista de que la legislatura no pinta bien y los problemas de "gobernabilidad" saltan a la vista.
Es solo un extracto del discurso del lehendakari y, como suele ocurrir en estos casos, se reserva las medidas económicas y de gestión en otros ámbitos para no hacer spoiler de la jornada del jueves. En este tipo de adelantos, se suelen hacer públicas las apelaciones más generales o los mensajes para el Estado español, como ocurre en este caso. En el esqueleto que ha anticipado Lehendakaritza, se deja entrever que Pradales abordará la subida de los precios, las dificultades que atraviesan la automoción o el metal en este contexto de incertidumbre internacional, la salud, la vivienda, la educación, la seguridad y el empleo. Lanzará también un mensaje político para preservar el clima de diálogo en suelo vasco, y volverá a denunciar la "espiral de polarización y confrontación política que se observa del Ebro para abajo". Ese "enfrentamiento permanente" y los problemas de gobernabilidad que afronta Pedro Sánchez llevarán al lehendakari a subir la presión para que los compromisos con el autogobierno vasco se cumplan antes de que el presidente español baje la persiana.
"La impresión es de enfrentamiento permanente, sin puentes para el diálogo o el acuerdo. Parece que en la política española todo vale para ganar la batalla del tuit o del titular", denuncia, para solicitar después que Euskadi se aleje de ese estilo de hacer las cosas. "A este inaceptable clima político se añade una segunda característica: los problemas prácticos y concretos de gobernabilidad en el Estado español. El Gobierno español tiene serias dificultades para gobernar, para tomar decisiones y aplicar las medidas que presenta. Cabe destacar una realidad que nos afecta muy directamente, porque el Gobierno español no está cumpliendo todos los compromisos que ha firmado con Euskadi. Es cierto que se han dado pasos en materia de autogobierno político y autogobierno económico. Pero tan cierto como esto es que quedan pendientes materias relevantes de la agenda bilateral y, muy especialmente, el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika. La realidad es que entramos en los minutos de descuento de la legislatura y que es necesario pisar el acelerador para dar cumplimiento a todos los acuerdos suscritos", sostiene.
"En todo caso, sea cual sea el escenario que debamos enfrentar, la prioridad del País sigue siendo preparar Euskadi para el futuro. Se trata de sacar el máximo provecho a nuestras capacidades políticas, defendiendo lo que tenemos y tratando de reforzar las nuevas herramientas con que contamos", argumenta.
Antes del verano, el Gobierno Vasco alcanzó varios acuerdos con el Ejecutivo español en materia de seguridad (para que, por ejemplo, los informes de la Ertzaintza sean tenidos en cuenta en los procedimientos de expulsión de los delincuentes extranjeros) y de financiación de la dependencia, pero siguen pendientes los compromisos sobre el Estatuto de Gernika y sobre otras materias que no están recogidas expresamente en él, como las competencias migratorias. El PNV ya reveló a Grupo Noticias que el escollo para conseguir las competencias de la Seguridad Social era la posición ideológica del secretario de Estado Borja Suárez pero, para rizar el rizo, la consejera Ubarretxena se puede topar con un obstáculo sobrevenido: el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha sido designado como mando único para la crisis de Ceuta, y es su ministerio el que coordina el cumplimiento del Estatuto de Gernika. Es cierto que la principal interlocutora suele ser la secretaría de Estado del ministerio (antes, Arcadi España; ahora, Miryam Álvarez), pero a nadie se le escapa que algunas decisiones necesitan del visto bueno del ministro, sobre todo, cuando se trata de autorizar algún movimiento político importante. Sánchez, por su parte, hace tiempo que está desaparecido de estas gestiones o, al menos, es lo que desliza el PNV desde el verano.
Las observaciones que está realizando el PNV sobre el futuro de la legislatura estatal no las comparte su socio en el Gobierno de coalición, el PSE, que asegura que son vaticinios exagerados y defiende al presidente español, el también socialista Pedro Sánchez, su jefe de filas a nivel federal.
La carestía de la vida, las necesidades de la industria y la vivienda
Pradales articulará su discurso en cinco bloques. Comenzará con un dibujo general de la situación internacional, después abordará la situación específica de la comunidad autónoma vasca y, a partir de ahí, detallará los compromisos, el modelo "humanista" vasco, y las relaciones con el Estado. El lehendakari se va a referir de nuevo a la carestía de la vida y la subida de los precios, algo previsible si se recuerda que ha empezado el curso político reuniéndose con los partidos y los agentes económicos para abordar cuestiones como esta. La inflación ya provocó hace unos meses que el lehendakari enviara una lista de medidas a Pedro Sánchez para que actuara allí donde el Estado tiene competencias, y las diputaciones deflactaron el IRPF para compensar la situación. En esta ocasión, no se desvela cuál será el mensaje del lehendakari, sino que únicamente se adelanta el diagnóstico: "El IPC aumentó un 3,7% interanual en julio en Euskadi, cinco décimas más que en junio. Vemos cómo se encarece todo a nuestro alrededor, generando un sentimiento de incertidumbre y malestar". También se refiere a la situación general de la economía, donde lanza un mensaje positivo a grandes rasgos, pero reconoce los puntos negros para el crecimiento: el sector de la automoción, el metal o el papel, "que son intensivos en mano de obra y están sufriendo en mayor medida".
Más allá del fondo, Pradales se refiere a las formas, "una forma de gobernar abierta al diálogo, la participación, el acuerdo y la colaboración". En cuanto al fondo, apostará por "fortalecer los servicios públicos, invertir en las transformaciones para preparar el futuro de Euskadi y reforzar nuestro sentido de comunidad"; mencionará "el cambio climático, la inteligencia artificial o el bienestar integral", y planteará las prioridades de "inversión pública e impulso a las infraestructuras". Además, apostará por "actualizar la concepción del humanismo", que ha permitido alcanzar unas "altas cotas" de calidad de vida y justicia social. "Lo hemos logrado con el uso responsable y eficaz de las herramientas del autogobierno, el compromiso comunitario y la colaboración. Este es el camino que tenemos que seguir", dice.