Al igual que los mosquitos, moscas, cucarachas, pulgas, polillas, etc., hay otro tipo de insecto muy molesto y típico de otoño ante el que no hay que bajar la guardia: las chinches. Estos pequeños parásitos, por inofensivos que parezcan, pueden causar graves consecuencias en casa. No solo por su tendencia a alimentarse de sangre; también está la posibilidad de que se acumulen plagas en varios puntos del hogar. Por ello, nada como saber dar con ellas y eliminarlas de forma eficaz.
¿Qué son las chinches y cómo reconocerlas?
La chinche de cama, la especie más extendida, es un insecto ovalado y plano, de tonos marrón rojizo y de un tamaño que va de los 4 a los 7 milímetros. Es peligroso por su capacidad para esconderse durante el día en grietas cercanas a zonas como cabeceros, colchones, muebles, etc.
Al estar más activo por la noche, aprovecha la oscuridad para salir a picar a sus víctimas, normalmente personas y chupar su sangre, aunque también puede hacerlo a animales. Sorprendentemente, tiene una gran resistencia, pudiendo sobrevivir durante semanas o meses sin tener que comer.
La mejor manera de dar con ella es fijarse en las picaduras en la piel, así como en las manchas de sangre que hayan quedado en las sábanas y otros tejidos. También debemos prestar atención a huevos, mudas y excrementos oscuros que demuestran su presencia.
Un insecto con graves consecuencias para la salud
Las picaduras de las chinches provocan reacciones molestas en la piel, dejando hinchazones, comezones y una irritación muy incómoda. Normalmente, aparecen agrupadas en una misma zona, como resultado de varias picaduras mientras se desplaza.
Del mismo modo, las plagas de este tipo de insecto en el hogar suelen implicar graves problemas psicológicos, entre los que destacan la ansiedad, el estrés crónico, el insomnio y muchas otras que afectan por igual.
Pero, por suerte, la ciencia ha demostrado que no existen evidencias científicas que señalen que las chinches actúen como fuente de transmisión de enfermedades infecciosas a las personas.
El chinche de cama es un diminuto insecto muy resistente.
Remedios eficaces para acabar con ellas
Dado que las chinches son muy resistentes y pueden ocultarse hasta en los puntos más inaccesibles, no hay nada como recurrir a métodos especializados para acabar con ellas de forma eficaz dentro de la vivienda.
Uno de ellos es lavar todas las prendas de cama y textiles sospechosos a temperaturas elevadas (mínimo a 60 grados). O, en su defecto, utilizar la secadora en ciclos de calor intenso para repelerlas a base de altas temperaturas.
Tampoco está de más sellar las grietas o huecos en las paredes para impedir su acceso, al igual que colocar fundas herméticas en los colchones para evitar que se instalen en él, o recurrir a un aspirador para acabar con ellas a lo largo de la estructura de la cama.
Asimismo, las plantas aromáticas como la lavanda o la menta son perfectas para espantar a estos molestos bichos. Gracias a sus aceites esenciales, los desorientan y repelen, manteniéndolos alejados de las habitaciones.
No obstante, si ya hay plagas formadas dentro de la casa y es complicado eliminarlas, solo queda una solución: contratar los servicios de una empresa especializada en control de plagas para erradicarlas de forma efectiva de una vez por todas.
Las poblaciones de chinches en todo el mundo se incrementan un 500% cada año.
¿Por qué entran y cómo evitarlo?
Más allá de los remedios que hemos repasado antes, quizás lo más efectivo sería evitar que las chinches hicieran acto de presencia en la casa. De hecho, no acceden por la suciedad: suelen ser transportadas en ropas, muebles y equipajes.
Por ese mismo motivo, se recomienda revisar con mucho detalle las maletas al volver de un viaje, lavar la ropa lo más rápido posible (y a altas temperaturas), y desinfectar el mobiliario antes de colocarlo en la vivienda.