Con la llegada de los meses de calor, nuestras necesidades nutricionales y lo que nos apetece cambia por completo. El cuerpo busca elaboraciones menos complejas, platos fríos o cocinados a la plancha que no saturen el sistema digestivo ni eleven la temperatura corporal. Elegir el pescado adecuado en verano va mucho más allá de apostar por recetas ligeras e implica conocer cuáles son las especies que se encuentran en su momento óptimo de captura.
Consumir pescado de temporada durante el verano garantiza que la carne de la pieza tenga una textura correcta y una concentración de nutrientes ideal. Durante estos meses, muchas especies han completado sus ciclos de alimentación en aguas cálidas, lo que se traduce en un sabor mucho más limpio. Además, desde el punto de vista logístico y de sostenibilidad, apostar por el producto de proximidad asegura que el pescado llegue a la pescadería en un tiempo récord, manteniendo una frescura perfecta que es vital.
Los pescados azules
El verano es, por excelencia, la temporada dorada de los pescados azules pequeños y medianos. El ejemplo más claro y popular lo encontramos en la sardina. Entre los meses de junio y septiembre, las sardinas acumulan una mayor cantidad de grasa saludable bajo la piel debido a la abundancia de plancton en el agua. Esta grasa, rica en omega-3, no solo es un escudo protector para nuestra salud cardiovascular, sino que hace que su carne sea más jugosa y con más sabor. El verano es el momento perfecto para disfrutarlas asadas, en espetos a la brasa o cocinadas al horno sobre unas verduras.
Sardinas cocinadas
Junto con la sardina destaca el boquerón o anchoa, otro tesoro nutricional que es fácil de encontrar en verano. Su versatilidad lo hace idóneo para los meses de calor porque se puede preparar en vinagre, abiertos y fritos a la andaluza o en otras muchas recetas. Al comprar pescados azules en verano, nos aseguramos un aporte perfecto de proteínas de alto valor, vitamina D y minerales esenciales como el yodo y el calcio, todo ello con una digestión rápida que evita la pesadez de digestión.
El emperador del verano
Si hay un pescado que define la gastronomía en todo el norte peninsular es el bonito del norte. Capturados uno a uno mediante pesca tradicional durante el verano, este pescado ofrece una calidad gastronómica impresionante. A diferencia del atún claro común, la carne del bonito del norte es mucho más suave, blanda y rica, con un porcentaje de grasa muy pequeño que lo hace ideal para menús ligeros pero muy nutritivos.
Las posibilidades de cocinar el bonito en esta época son infinitas. Puedes prepararlo en rodajas vuelta y vuelta a la plancha, elaborarlo en el tradicional marmitako, o escabecharlo en casa con vinagre y laurel para consumirlo frío en ensaladas durante los días de más calor. Sus propiedades nos ayudan a combatir el cansancio provocado por las altas temperaturas gracias a su enorme contenido en vitaminas del grupo B, especialmente la vitamina B12, esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.
Las opciones ideales para cenar
Para quienes buscan una opción aún más ligera, especialmente en la hora de la cena, los pescados blancos de temporada ofrecen la solución perfecta. La merluza, el lenguado y el jurel se encuentran en un momento ideal para el consumo. La carne del lenguado, por ejemplo, es muy magra y apenas contiene grasa, lo que permite al estómago procesarla en un tiempo rapidísimo, garantizando que nos vayamos a dormir sin digestiones pesadas. Preparar estos pescados blancos al vapor, en papillote con unas rodajas de calabacín y zanahoria, o simplemente a la plancha con unas gotas de aceite de oliva virgen extra y limón, es una forma ideal de llevarlos a la mesa y de incluirlos en nuestra dieta.