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Con solo 23 años y recién graduado en Bellas Artes, el muralista pasaitarra Nextor Otaño, conocido artísticamente como Nexgraff, acaba de firmar en el casco viejo de Getaria una de sus obras más ambiciosas.
El pasaitarra ha firmando un mural ubicado en la fachada cedida por la familia Larrako. En la propuesta pictórica entrelaza la herencia marinera, la impronta de Balenciaga y el pulso diario del pueblo costero.
La oportunidad
¿Cómo surge la oportunidad de hacer este mural en Getaria?
Nos contactaron hace ya un año. Por aquel entonces yo estaba terminando la carrera y con otros proyectos entre manos, así que no pude hacerlo antes. Tuvimos un par de reuniones y nos dieron libertad total. Pero claro, siendo Getaria y estando en la parte vieja, había que tenerlo en cuenta. No es llegar y pintar. Hay que empaparse de la cultura del pueblo. Tiramos de archivos, de fotos antiguas de barcos, nos pasamos por allí a sacar fotos... Al principio estás un poco perdido sin saber por dónde tirar, así que echas mano de lo que ya había.
En la obra junta elementos como los pescadores, el bonito, los atuneros, el mar, Balenciaga o la Katu Kalea. ¿Cómo se encajan todos esos conceptos en una sola imagen?
Este mural es una continuación de lo que he estado haciendo al final de la carrera, donde he trabajado mucho el estilo collage. Lo que hago es coger fotos de archivo o imágenes que voy sacando yo por ahí y hago composiciones jugando con los cortes limpios, las superposiciones y el color. En Getaria juntamos varios símbolos del pueblo para buscar un ritmo visual a través de las repeticiones y el movimiento. Tampoco tiene una explicación superprofunda: intento hacer una pintura abierta.
Inicios en la trayectoria
Detrás de su trayectoria hay una historia familiar muy curiosa con su padre. ¿Cómo empezó todo esto de pintar en la calle?
Yo pintaba mucho en clase y se me quedaron pequeños los cuadernos, así que empecé con el grafiti. Un día firmé en una furgoneta y mi padre vio la firma NEX por la carretera. Aunque no lo sabía, intuyó que era mi firma. Él ya pintaba de joven, le gustaba mucho la pintura, sabía del tema y me enseñó mucho. Me echó la bronca, claro, pero en vez de castigarme decidió apoyarme. Hicimos un curso, nos enseñó y empezamos a hacer murales juntos en Pasai San Pedro. Desde entonces todo ha ido muy rápido. Ahora mi padre me ayuda más con la parte administrativa, pero el apoyo de mi familia ha sido total.
“ He podido viajar mucho con los murales por Euskal Herria, España, Francia o Alemania ”
¿Cuánto trabajo de taller requiere un mural como el de Getaria y cuánto tiempo exige luego la pared?
Crear el diseño y la investigación es lo más largo y lo que más trabajo conlleva mentalmente. Estuvimos como un mes con eso, aunque no estés a pico y pala todo el rato pero tienes la cabeza en ello. Y luego, a la hora de pintar en la fachada, han sido dos semanas de ocho a ocho y sin festivos. Cuando empezamos un mural vamos a terminar, hasta donde dé el cuerpo, intentando avanzar rápido por si entran días de lluvia o pega mucho el sol, que te tuesta y no te deja ver bien la pintura.
Mural de Getaria realizado por Nexgraff.
Evolución
Con los años, ¿cómo siente que ha evolucionado su forma de pintar?
Al principio pintaba con espray y me interesaba más un acabado perfecto, le daba muchísima importancia a la técnica. Ahora me sigue interesando, pero busco hacer una pintura más consciente, darle más valor a lo que quiero decir y no tanto a la figura. He podido viajar mucho con los murales por Euskal Herria, España, Francia o Alemania, y ahora también paso horas en el estudio haciendo cuadros para una galería. Pero la calle me gusta porque hablas con la gente y conoces a personas. A veces en el estudio me cuesta estar encerrado solo.
¿Qué próximos proyectos tiene en la agenda?
A finales de septiembre voy a estar en Cáceres en un festival de murales que se llama Muro Crítico. Y para octubre puede que pinte algo por Burdeos, aunque todavía no está cerrado. En este mundo hasta que no estás delante de la pared no te puedes asegurar de que vas a pintar.
“ Me gustaría pintar sin tanta referencia, fluir y que salga lo que tenga que salir en el momento ”
¿Qué le dice la gente del pueblo cuando le ve ahí arriba en el andamio pintando en plena calle?
Hay de todo, pero por lo general la gente se acerca a buenas, se interesa por la pintura y te felicita, y eso está muy guay. El muralismo tiene eso: hablas con la gente y conoces a mucha. Aunque bueno, siempre está el típico que te suelta un comentario feo, pero te quedas con lo bueno. Al final me gusta más esa vida de calle que estar metido solo en el estudio.
Mural soñado
Y si le dieran libertad absoluta, presupuesto e infraestructura para hacer tu mural soñado, ¿qué haría?
Me gustaría hacer un fachadón grande, casi como el de Getaria o más grande aún, pero que la pared estuviese bien lisa y nueva. En cuanto a qué pintar, no sabría decirte. Me gustaría pintar sin tanta referencia, fluir y que salga lo que tenga que salir en el momento, aunque seguro que le metería algo gracioso o alguna coña. Pintaría a mi padre echándose la siesta. Para mí es un placer y un honor pintar murales como el de Getaria.